lunes, 6 de octubre de 2008

LEGADOS DEL NARCOTRAFICO, EL PARAMILITARISMO Y LA GUERRILA EN COLOMBIA


JUSTICIA PRIVADA

En forma galopante, las muertes colectivas a manos de misteriosos grupos aumentan en Colombia.

REVISTA SEMANA

Fecha: 07/13/1987 -267
La semana pasada el escenario fue el barrio Guayabal, en Medellín. A la una y media de la madrugada, siete pistoleros bajaron de dos automóviles frente a la tienda de Marta "La Gorda", en el callejón de El Bolo. Eran jóvenes vestidos --dicen los testigos--con "ropa florida de última moda". Todos llevaban capuchas, salvo el que daba las órdenes: un hombre alto de bigotico negro, pelo muy corto y gorra militar. Dijeron que venían para una requisa, y pusieron en fila contra la pared a los trasnochadores que jugaban dado y tomaban aguardiente. Algunos suplicaban: no les hicieron caso. Los acribillaron a plomo. Diez muertos, cuatro heridos.Al día siguiente se repartieron por la ciudad hojas volantes firmadas por el grupo "Limpieza Total" (otras fuentes lo llaman "Amor a Medellín") en las que se anunciaban nuevos asesinatos y se daba la lista de dieciocho víctimas previamente escogidas. En su mayoría, pequeños hampones y delincuentes habituales con antecedentes policiales por tráfico y consumo de basuco y porte ilegal de armas. La operación continuaría --decían las hojas--"contra quienes atenten contra las buenas costumbres". Tres días más tarde aparecieron letreros en el Parque de Bolívar anunciando la muerte para los ladrones y los homosexuales, así como para los desempleados que suelen reunirse allí. Firmaba nuevamente "Amor a Medellín". Las autoridades de la ciudad, sin embargo, ponen en duda el que se trate de un "escuadrón de la muerte". Según el DOC (Departamento de Orden Ciudadano), lo de Guayabal fue un simple "ajuste de cuentas" entre bandas de hampones. "Una limpieza, pero no institucional", dijo a SEMANA un alto funcionario.Limpiezas de sábado Cuando una masacre semejante ocurrió en Chicago, en los años treinta, se llamó para siempre "la Noche de San Valentín" y partió en dos la historia criminal, policial y cinematográfica de Estados Unidos. En Colombia es rutina. Apenas sí levanta durante dos o tres días comentarios periodísticos. Porque si esta semana el escenario fue Medellín, otras veces ha sido Cali, o Bogotá, o Bucaramanga, o Armenia, o incluso Chiquinquirá, una población que hasta hace poco sólo registraba algún muerto ocasional entre los promeseros borrachos que visitan el santuario de la Virgen. Ahora Chiquinquirá forma parte del creciente número de ciudades colombianas en donde a diario aparecen cadáveres tirados en los potreros, en los lotes vacios, en las cunetas de la carretera.
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Y el fenómeno no hace sino aumentar. Cada vez con más frecuencia las matanzas son colectivas y públicas, como la de esta semana en Medellín o como las famosas "limpiezas de los sábados" que empezaron en Cali a mediados del año 85. Caen delincuentes y habituales y pequeños comerciantes de basuco, prostitutas, travestis, mendigos, desempleados, ancianos, mujeres, niños: en el mismo Medellín, en la masacre del billar del barrio Bello Horizonte en diciembre del 85, fueron asesinados primero cuatro adolescentes, y al día siguiente en su velorio mataron a un niño más (porque también se ha generalizado la costumbre de terminar en los entierros un trabajo inconcluso). (Ver recuadro). Y esto no incluye casos como el de Barrancabermeja hace dos meses, porque no se trata de asesinatos políticos, sino de "limpiezas sociales". Dentro de las víctimas de la violencia actual en Colombia, los caídos por motivos estrictamente políticos (soldados o guerrilleros muertos en combate, dirigentes políticos asesinados) no representan más que un diez por ciento.Sin embargo, las cuentas de la "justicia privada" no se llevan sino de manera aproximativa. Se sabe que en Armenia, en la primera semana de abril del año pasado, el grupo "Justiciero Implacable" se atribuyó quince muertos, todos ellos con antecedentes penales. Aparecían los cadáveres degollados con un cartel al cuello: "Lo maté por ladrón". Y el "Justiciero" precisaba que la misma suerte esperaba a "todos los que atenten contra la propiedad privada". En Aguachica, Cesar, durante la racha de sangre que desató "Terminator" hace un año, se recuperaron cincuenta cadáveres. "Pero suponemos que los desaparecidos son por lo menos el doble, arrojados al lecho de los rios", decía entonces el comandante de la Policía local. Todos eran, ellos también, delincuentes comunes. Nunca hubo detenidos. En Cali, cuando los trescientos asesinados (delincuentes en su mayoría, además de prostitutas y mendigos) del primer semestre del año pasado despertaron la inquietud de la Procuraduría, y la consiguiente denuncia pública del entonces procurador Carlos Jiménez Gómez contra el segundo comandante de la Policía Metropolitana y varios de sus agentes, las matanzas disminuyeron. Pero se trasladaron a Buga y Tuluá, firmadas por un grupo de nombre nuevo: "Bandera Negra". Este año, sin embargo, han vuelto a recrudecerse: desde el principio del año van quinientos asesinados en sólo Cali (ciudad que ya supera a Medellín en esa cuenta macabra), hasta el punto de que el Consejo Departamental de Seguridad acaba de decidir el nombramiento de jueces especiales para que den abasto, si no a las investigaciones, por lo menos al levantamiento de los cadáveres. Sumado todo el país, es probable que las víctimas de esta modalidad de asesinato superen las ciento cincuenta por mes.Los responsables de estos crimenes (que en opinión de algunos son simplemente manifestaciones de la "justicia privada" para suplir las carencias de la justicia institucional) son una pléyade de grupos misteriosos de nombres cambiantes y pintorescos: Kankil, Escuadrón Limpieza, Mano Negra, Castigo a Informantes e Intermediarios Estafadores. (Ver recuadro). La Policía rara vez encuentra sospechosos, y se limita--como actualmente en Cali--a pedir un aumento de su pie de fuerza, o comenta--como en Medellín--que se trata de "ajustes de cuentas".Cartas en el asunto Sin embargo el rumor que corre, tanto en esas ciudades como en Bucaramanga y en Bogotá, es que todos esos "escuadrones de la muerte" están conformados por miembros "descorregidos" como los llamaba Jiménez Gómez) de la propia Policía. De la más grande de las matanzas de Cali, la que dejó 18 muertos en junio del 85, se dice que fue secuela de una fiesta de la Policía Metropolitana. Y sospechas de este estilo vienen a ser confirmadas por la decisión tomada la semana pasada por la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional de abrir pliego de cargos contra tres agentes caleños acusados de diez asesinatos cometidos entre agosto del 85 y abril del 86. Según confirmó a SEMANA el Procurador Delegado Omar Henry Velasco, esto es resultado de la investigación iniciada por Jiménez Gómez contra el segundo comandante coronel Ramos (asesinado más tarde en Bogotá por el M-19). Las investigaciones, dice Velasco, continúan. Y por supuesto las sanciones administrativas de la Procuraduría contra los agentes implicados (que hasta el momento de escribir este artículo no habían sido detenidos) no excluyen otras provenientes de la justicia penal.No sólo la Procuraduría y los jueces han tomado cartas en el asunto, así haya sido lentamente y sin demasiada eficacia. En Cali, la propia Policía Metropolitana ha iniciado bajo la dirección de su comandante el coronel Oscar Eduardo Peláez una campaña de auto-depuración. Ciento cincuenta agentes han sido ya dados de baja--sin que ello excluya, nuevamente, investigaciones más profundas sobre algunos de ellos. Pero nada de esto ha bastado para poner coto a las matanzas. Estas no sólo continúan, sino que se muerden la cola: el coronel Ramos no es el único que ha muerto asesinado como consecuencia de su presunta participación en la "limpieza" de Cali; también fue acribillado luego uno de los cuatro agentes acusados en su compañía. Y sobre otros miembros de la Policía asesinados se rumora que la razón es la misma: en Cali no falta quien crea que "la Policía de Bogotá está mandando gente a Cali para limpiar a los limpiadores". En todo caso, los avances son mínimos con respecto a la magnitud del problema.Este, por supuesto, no es nuevo. Hace cuatro años la revista SEMANA había dedicado ya una carátula al "Escuadrón de la Muerte" que operaba en Medellín, denunciado por el entonces procurador Jiménez Gómez. Hace diez se produjo la matanza del barrio Contador, en Bogotá, realizada por agentes del F-2 contra presuntos traficantes de droga. Y por esa misma época fue famoso el juicio seguido en Bogotá contra oficiales y agentes del mismo F-2 implicados en un "escuadrón de la muerte" que arrojaba al Salto de Tequendama los cadáveres de sus víctimas, también delincuentes habituales. Pero en los últimos tiempos--y en particular a raíz de la fundación del MAS--el fenómeno ha tenido un desarrollo galopante. Que sin duda es reflejo, por otra parte, del aumento desenfrenado del número de muertes violentas que se registran en Colombia--al margen, ya se dijo, de la violencia específicamente política.En 1976, por las mismas fechas en que se juzgaba al Escuadrón de la Muerte del F-2, un congreso de criminología reunido en Bogotá publicó cifras que parecían insuperables: Colombia era el país en donde se cometían más homicidios per capita en el mundo, exceptuando aquellos que, por entonces, estaban en guerra. Hoy esas cifras, que eran aterradoras, se han más que quintuplicado. Según un estudio sobre Violencia (Homicidios) en Medellín y Colombia, publicado por la Universidad de Antioquia, el municipio de Medellín y el Ministerio de Justicia, en 1976 el 3.5 por ciento de las muertes de colombianos tenían por causa el homicidio. Cuatro años después, en 1980, la proporción había subido al doble: 7.9 por ciento. Y en otros cinco años (para el 85) había vuelto a duplicarse, en una progresión geométrica al parecer inatajable: 16.6 por ciento. Los datos son aún más escalofriantes si se excluyen categorías de edades de alta mortalidad por razones naturales (niños y ancianos). En 1976 el 16 por ciento de los muertos entre los 15 y los 44 años lo habían sido por asesinato. En 1985 el porcentaje había subido a un increíble 51 por ciento. Más de un fallecimiento de cada dos se produce en Colombia por tiro o puñalada. El país tiene una tasa de muertes por homicidio de 34.8 por cada cien mil habitantes, que en ciudades como Medellín y Cali supera el cien por cien mil. En Alemania, por ejemplo, es solamente del 1.2 por cada cien mil.Esta situación se explica por un motivo fundamental--independiente de las disquisiciones que se pueda hacer sobre la naturaleza violenta de los colombianos, que son literatura, o sobre las condiciones de miseria o de injusticia social, que la comparación con otros países no comprueba. Ese motivo es la absoluta impunidad. El 95 por ciento de los delitos de sangre que se cometen no son castigados en Colombia. Impunidad institucional que, a su vez, genera en la ciudadanía una monstruosa benevolencia hacia las "sociedades de limpieza". Así lo ilustra una encuesta radial realizada el año pasado por la cadena Todelar en siete ciudades (Bogotá, Bucaramanga, Pereira, Montería, Medellín Manizales y Cali). Nada menos que un 73 por ciento de los interrogados declaró que el asesinato "profiláctico" de delincuentes comunes le parecía "una buena labor".Las autoridades, evidentemente condenan con energía toda forma de justicia privada. Con motivo de la masacre de Guayabal, el alcalde de Medellín William Jaramillo declaraba a SEMANA: "Seremos implacables con quienes tomen justicia por sus propias manos". Pero en la práctica y como se refleja en el molondrismo de las investigaciones y en el total abandono, constante en todos los gobiernos de los últimos años, en que se deja a la administración de justicia, nada indica que el problema sea considerado prioritario. Ocasionalmente, por el contrario, los altos funcionarios hacen la apología de la "defensa propia", ya sea contra la subversión o contra la delincuencia común: bajo el gobierno de Turbay, el ministro de Defensa general Camacho Leyva recomendó explícitamente a los ciudadanos que pudieran hacerlo que se armaran para defenderse ellos mismos. Organizaciones como el "Kankil" de Cali, del cual se dice--obviamente sin pruebas--que está integrado por "niños bien" de la ciudad con asesoría militar, son la consecuencia casi directa de tales recomendaciones, y de la benevolencia generalizada. Por eso podía lamentarse hace tres años el entonces comandante de la Policía Metropolitana de Medellín, coronel Casadiego Torrado, comentando el acribillamiento público de ocho personas, entre ellas un niño de seis años, de que "elementos indeseables, no sé por qué motivo, se han movido con facilidad entre la gente decente de la ciudad".-- LAS MATANZASFECHA CIUDA MUERTOS HERIDOSDiciembre 11 de 1983 Medellín 3 5Diciembre 18 de 1983 Medellín 4 -Diciembre 11 de 1985 Medellín 5 4Diciembre 17 de 1985 Medellín 4 4Abril 6 de 1986 Aguachica, Cesar 5 -Junio 7 de 1986 Cali 19 8Junio 15 de 1986 Cali 5 -Septiembre 1 de 1986 Medellín 4 2Septiembre 5 de 1986 Cali 21 4Septiembre 7 de 1986 Cali 19 -Septiembre 14 de 1986 Cali 10 -Junio 7 de 1987 Medellín 10 5LOS GRUPOS CALI Kankil, Escuadron limpieza de cali, Juventud Inconforme de cali, Los vengadores, Comandos verdes, Justiciero Implacable,(Cali, Armenia), Bandera Negra ( Cali, Buga, Tuluá).MEDELLINLimpieza Total, Amor a Medellín, Mano Negra, Muerte a Jaladores de Carros.MAGDALENA MEDIOTiznados, Grillos, Muerte a Abigeos (MAOS), Menudos, Muerte a Invasores, Colaboradores y Patrocinadores (Maicopa), Castigo a Informante e Intermediarios Estafadores (Cafies), El Embrión, Prolimpieza del Valle del Magdalena Escuadrón Machete.BUCARAMANGATerminator (Aguachica, Bucaramanga), Rambo, Movimiento Anticomunista Colombiano.BOGOTAEl Justiciero, Plan Fantasma.POPAYAN



EL PRONTUARIO

Después de haber estado vinculado a los casos Lara, Cano y el Procurador, Pablo Escobar es sindicado de ser el cerebro de las masacres de Urabá.
Fecha: 10/10/1988 -332

Pablo Escobar es el peor asesino que ha dado la historia de Colombia, o su nombre se ha convertido en una leyenda en la que cabe de todo. En todo caso, según las autoridades, los crímenes cometidos contra el ministro Rodrigo Lara Bonilla el director de El Espectador Guillermo Cano, el magistrado Hernando Baquero Borda, el coronel Jaime Ramirez, el procurador Carlos Mauro Hoyos, y contra un nada despreciable número de jueces, han tenido todos un común denominador:los muertos, en mayor o menor grado, tuvieron enfrentamientos con quien es considerado por el gobierno norteamericano como el número uno del narcotráfico en el mundo.Que el nombre de Escobar fuera asociado con estos asesinatos, era previsible. Pero que el famoso jefe del Cartel de Medellín estuviera detrás de las matanzas colectivas que han horrorizado en los últimos meses al país, sí resulta por lo menos desconcertante. El hecho es que sucedió:la semana pasada, la juez segunda de Orden Público, Martha Lucía González Rodriguez, dictó auto de detención contra Pablo Escobar, Gonzalo Rodriguez Gacha y 16 sindicados más, entre los que se encuentran dos militares, un teniente de la Policia y el alcalde de Puerto Boyacá, a quienes acusa de ser los autores de las masacres de Urabá, en las que murieron alrededor de medio centenar de campesinos.Esta no es la primera vez que a Pablo Escobar se le ha dictado un auto de detención. Su nombre ha sido permanentemente vinculado y desvinculado a casi todos los procesos judiciales que se han abierto a raiz de los grandes asesinatos relacionados con el narcotráfico, cometidos en los últimos cinco años. ¿Qué tanto de esto es real y qué tanto es leyenda? Ese es un interrogante que ni las mismas autoridades han podido resolver. Lo concreto es que el prontuario de Escobar parece ser una verdadera caja de Pandora. Además de asesinatos individuales, se le ha acusado de ser jalador de carros, contrabandista de animales, lavador de dólares, narcotraficante, fundador del grupo Muerte a Secuestradores, MAS, y ahora, organizador de matanzas colectivas.
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Leyenda o no, el prontuario existe y, definitivanlente, no es breve. No es exagerado afirmar que nunca antes en la historia de Colombia, ha habido una persona acusada de tantos y tan tos delitos. "El primer problema con la justicia lo tuvo Pablo Escobar el 5 de septiembre de 1974, a raíz de la denuncia formulada por el abogado Guillermo García Salazar, a quien le robaron un vehículo Renault-4, modelo 73, de placas LK 8028". Este párrafo, tomado del controvertido libro "Los jinetes de la cocaína" del periodista Fabio Castillo, registra el que, al parecer, es el primer capitulo del tarontuario de Escobar Gaviria.De acuerdo con la versión del autor del libro, "el proceso por el robo de carros permaneció archivado por años en los anaqueles del juzgado 20 Penal del Circuito de Medellin ". Y el 11 de junio de 1983, según el periodista, cinco hombres fuertemente armados llegaron en la madrugada al Palacio Nacional, lugar donde se encontraban los archivos de ese juzgado, y "abrieron las gavetus de los archivadores, las rociaron con gasolina y les prendieron fuego ". Los expedientes se quemaron y a partir de ese momento nadie volvió a hablar del asunto Pero no solamente se quemaron los archivos sino que en 1983, el entonces parlamentario Pablo Escobar comenzó tambien a quemarse. A raiz de las acusaciones de narcotráfico hechas por el ministro de Justicia Rodirigo Lara Bonilla en su contra, sustentadas en un casete de la cadena de televisión norteamericana ABC, El Espectador desempolvó de sus archivos, en, agosto de ese año, una información según la cual Escobar había estado preso en 1976, luego de haber caido en poder del DAS con 39 libras de cocaina, en Itagui. El diario de los Cano hizo un seguimiento del caso y encontró que a petición del abogado de Escobar, el proceso abierto en el Juzgado Primero Penal de Itaguí, fue trasladado a Pasto, donde el juez tercero penal del Circuito sobreseyó al acusado .El que no sobreseyó a Escobar fue el juez Gustavo Zuluaga Serna, quien dictó auto de detención en su contra el 25 de septiembre del 83. La sindicación era la de que Escobar y su primo estaban involucrados en el asesinato en 1977, de dos detectives, Gilberto Hernández Patiño y Luis Fernando Vasco, quienes participaron en la operación del decomiso de los 39 kilos de cocaina y la captura de Escobar en Itagui en 1976. Este proceso fue trasladado al juez once superior de Medellin, Guillermo Quintero Arbelaez, quien revocó el auto de detención en noviembre de ese mismo año.En este caso no sólo murieron los dos detectives. El 25 de agosto de 1981 había sido asesinado Carlos Gustavo Monroy Arenas, jefe del DAS durante la época en que se capturó a Escobar y el 30 de octubre de 1986 fue asesinado Gustavo Zuluaga Serna, quien, para ese entonces, ocupaba el cargo de magistrado de la Sala Pena del Tribunal Superior de Medellín.SUMANDO AL SUMARIO Aunque en estricto derecho, hasta el momento de las acusaciones de Lara, Escobar estaba a paz y salvo con la justicia, el ministro no pensaba lo mismo. Con todos los hierros enfiló baterias para tratar de demostrar que Pablo Escobar no sólo era narcotraficante, sino que también estaba comprometido en varios de esos asesinatos. El caso Escobar se convirtió en una obsesión para el ministro. Se enfrentó al juez que lo sobreyevó por el asesinato de los dos detectives, promovió la apertura de un juicio por contrabando de animales para el zoologico Nápoles y trató, por todos los medios, de reconstruir el prontuario de Escobar.El ministro no pudo llegar muy lejos y su asesinato, el 30 de abril de 1984, se sumó al prontuario de Escobar. El juez primero superior de Boyotá, Tulio Manuel Castro Gil, encargado de adelantar la investigación por este crimen, dictó el 26 de octubre de ese mismo año, auto de detencion contra Escobar y otros 15 individuos, señalados como participantes en el asesinato de Lara. Una serie de llamadas efectuadas por los cómplices Iván Darío Guizado (el sicario muerto) y Byron de Jesús Velásquez (el sicario detenido), desde el hotel donde se hospedaron en Bogotá, a varios teléfonos de Medellín, sirvieron de base para que el juez encontrara méritos para llamar a juicio a Escobar. Pero el juez primero superior de Bogotá tampoco llegó muy lejos. Tulio Manuel Castro Gil fue asesinado el 23 de julio de 1985. Aunque las llamadas a Medellín hechas por los sicarios comprometidos en el asesinato de Lara, vinculaban a dos miembros del movimiento político "Renovación Liberal", de Pablo Escobar, y a una de sus hermanas, un año después, en junio del 86, el Tribunal Superior de Bogotá le rovocó el llamamiento a juicio por falta de pruebas. Varios de los sindicados en el caso Lara fueron asesinados y Escobar quedó nuevamente sin deudas pendientes con la justicia.Pero el sobreseimiento del Tribunal era temporal y la investigación habría de reabrirse. Uno de los testigos claves para esta segunda etapa del proceso era el coronel Jaime Ramirez, quien junto con Lara Bonilla había protagonizado la cruzada contra el narcotráfico, y particularmente, contra Escobar, que incluyó acciones como el desmantelamiento de los inmensos ,laboratorios de cocaina en los llanos del Yari y en Tranquilandia. El coronel Ramírez era una de las personas que habia puesto al descubierto un plan supuestamente de la mafia para asesinar al ministro Lara y quien advirtió a los servicios de seguridad del Estado sobre la intercepción a los teléfonos del ministro por parte de los narcotraficantes. En noviembre de 1986 fue asesinado el coronel Ramirez. Escobar Gaviria, casi simultáneamente, volvió a ser llamado a rendir indagatoria y se habló de nuevas revelaciones en el caso Lara. Sin embargo, en agosto de 1987, la juez primera superior de Bogotá, Maria Inés Ramírez de García, benefició nuevamente a Escobar con un sobreseimiento temporal. Y en octubre de 1987 se terminó la audiencia por el caso Lara, con un único condenado: Byron de Jesús Velásquez. El agente de la Procuraduría, Roberto Lobelo pidió a la juez primera que rechazara los veredictos del jurado de conciencia que intervino en el caso Lara. Y las audiencias fueron reanudadas. Pero en el pasado mes de agosto fueron suspendidas debido a las constantes amenazas que recibió el nuevo jurado.En el caso del asesinato del coronel Ramírez, los indicios que se menejaron sobre la supuesta participación de Pablo Escobar, fueron las acusaciones contenidas en un memorando interno de la Policía, según el cual Escobar se habría valido del grupo Ricardo Franco, en Medellín, para acabar con la vida del coronel y para llevar a cabo el atentado contra el parlamentario del Nuevo Liberalismo, Alberto Villamizar. Otra supuesta prueba de su participación en este crimen, fue el diario del coronel Ramírez, en donde al parecer existían importantes revelaciones sobre el prontuario de Escobar. Sobre este caso sin embargo, Pablo Escobar nunca ha sido llamado a rendir indagatoria.Entre el asesinato del ministro Lara Bonilla y el del coronel Ramirez, hubo otro crimen en el que también sonó el nombre de Escobar. El magistrado Hernando Baquero Borda, quien había tenido una activa participación en la redacción del Tratado de Extradición, cayó asesinado en Bogotá el 31 de julio de 1986, cuando salía de su casa. En este caso, Escobar no fue vinculado al proceso. Aparentemente las cuentas de Escobar con la justicia volvían a quedar en limpio, pero ese mismo mes apareció un nuevo llamamiento a juicio en su contra. Un extraño expediente que sirvió para que Jorge Luis Ochoa fuera solicitado en extradición de España a Colombia y no a Estados Unidos, comprometia a Escobar y a los hermanos Ochoa con el asesinato del agente de la DEA, Barry Seal. Un año más tarde, la juez 45 recibió en indagatoria a los sindicados y los desvinculó del caso.En el que si resultó vinculado Escobar fue en el asesinato del director del diario El Espectador, Guillermo Cano, ocurrido el 17 de diciembre de 1986. Luego de que el caso estuvo en manos del juez 71 de Instrucción Criminal, Enrique Montañez-el mismo que liberó a Ochoa en la víspera de año nuevo en 1987-y éste hubiera llamado a indagatoria a Evaristo Porras, Gonzalo Rodríguez Gacha y otros 10 implicados, el proceso pasó a la juez 89 de Instrucción Criminal Consuelo Sánchez Durán, quien encontró méritos para llamar a juicio a Escobar y sobreseyó a Porras y a Rodríguez Gacha. La decisión de la juez, tomada el 24 de agosto pasado, está basada en investigaciones hechas por el DAS, según las cuales los autores materiales del asesinato de Cano, asi como el de muchos otros personajes que hacen parte del prontuario de Escobar, fueron "Los Priscos". De acuerdo con las averiguaciones del DAS, esta banda encabezada por los hermanos David Ricardo y José Rodolfo Prisco Lopera, y por Orlando de Jesús Ceballos, tenía estrecha relación con el conocido jefe del Cartel de Medellín, quien según la juez, fue el autor intelectual.También como autor intelectual Escobar estuvo vinculado al caso del asesinato del procurador Carlos Mauro Hoyos ocurrido el 25 de enero de este año. Aunque el hecho de que este crimen fuera reivindicado por el grupo "Los Extraditables", hacía inevitable que se asociara el nombre de Escobar, pero en ningún momento de la investigación éste fue llamado a indagatoria. Y aunque, a raíz de los allanamientos en la finca "El Bizcocho" adelantados en abril por el comandante de la IV Brigada, general Jaime Ruiz Barrera, fueron encontradas unas grabaciones en las que se escuchaba supuestamente la voz de Escobar dando la orden de matar al Procurador, el juez segundo especializado Oscar Hernández, no tuvo en cuenta estos indicios debido a que faltaba una firma. Estos quedaron a nivel de anónimos y Escobar no ha sido vinculado formalmente al proceso por la muerte de Hoyos.LOS TESTIGOS DE N.N.Pero si Escobar ha sido desvinculado prácticamente de todos los casos de asesinato, con excepción del de Cano, la cuerda parece que empieza a romperse por donde menos se esperaba. En el caso de Urabá, por el que fue llamado a juicio en compañía de Gonzalo Rodríguez Gacha como autor intelectual, la juez segunda de Orden Público Martha Lucía González Rodríguez, llegó a la conclusión de que "la ley no es una simple sucesión de palabras sin espíritu... por eso cuando quiere que el devenir de los acontecimientos dejen atrás la ley el intérprete debe acomodarla, sin olvidarse de su espiritu y de los valores que realizan a las actuales circunstancias socio-políticas". Armada con conceptos de este orden y luego de escuchar en indagatoria los testimornios de personas que aparecen como N.N., debido a que la juez decidió preservar la identidad de los declarantes" pues su identificación plena dentro del expediente, coloca en peligro sus vidas y su integridad personal", dictó auto de detención contra Escobar y se fue del país.La mayoría de los testimonios recogidos por la juez segunda son más bien abstractos y hacen referencia a que unas personas le contaron a otras que en ciertas fincas de Puerto Boyacá, en el Magdalena Medio, se han organizado laboratorios para el procesamiento de cocaína cuyos dueños son amigos de Pablo Escobar y de Gonzalo Rodríguez Gacha, que éstos son los fundadores del MAS y que son muy buenos amigos de los militares. "Referente a un aspecto logístico, según comentarios de integrantes de ACDEGAM, (Asociación de Campesinos y Ganaderos del Magdalena Medio) el Ejército dispone de una partida para ellos, siendo engañados, pues piensan que es para autodefensa. Inicialmente el grupo sí cumplía esta misión, pero a través del tiempo se ha estado saliendo de las manos y se ha vinculado al narcotráfico, haciendo un conglomerado de laboratorios auspiciados por parte del Cartel de Medellin y de "El mejicano" Gonzalo Rodriguez Gacha", afirma en el expediente, uno de los anónimos testigos al hacer referencia a las actividades en Puerto Boyacá.En cuanto a Urabá, sostiene: "Tuve la oportunidad de dialogar con Víctor Hugo Martinez, el cual me comentó del desplazamiento de un personal para Urabá, incluyéndose él con la esposa y 7 más que debian llevar esposa. Según me comentó eran más de 30 hombres... Ellos se desplazaron de Puerto Boyacá hacia Medellín donde los recogía una persona que los patrocinaba económicamente a partir de Medellín hasta Urabá...Víctor Hugo figura con orden de captura del DAS y duró dos meses exactos en Urabá: de febrero a abril. Y cuando llegó de Urabá lo saludé y le dije oye hermano por allá mataron una gente y él, sonriéndose, dijo que quién sabe quién sería dando a entender que había sido la organización".El expediente incluye una información del DAS, según la cual, "los sicarios y narcotraficantes que operan en jurisdicción de Puerto Boyacá, utilizan como fachada a ACDEGAM, tras la cual escudan sus actividades ilícitas". De acuerdo con la información del DAS la "directiva de ACDEGAM está integrada por los siguientes capos de esa organización: Henry Pérez, Gonzalo de Jesús Pérez y Luis Rubio, alcalde popular de Puerto Boyacá". Se asegura en el informe confidencial del DAS que "la banda de delincuentes que regionalmente se conoce con el nombre de "Muerte a Secuestradores" es subsidiada por varios miembros del Cartel de Medellín entre quienes figuran Pablo Emilio Escobar Gaviria, Gonzalo Rodríguez Gacha, Gilberto Molina, Jairo Correa y N. Matiz Guana". Por otro lado, los testimonios y el informe del DAS coinciden en que, en las fincas "El Paraíso" y "El Edén" de Pablo Escobár, y en "Las Nutrias", "La Fe", "La Albania" y "Sortilegio", de Rodríguez Gacha, es donde entrenan los grupos paramilitares que se desplazan, a distintas regiones del país, donde sus servicios son contratados.En términos generales, el expediénte contiene una serie de informaciones dispersas en las que por un proceso de deducciones, más que por acusaciones directas, se llega a Escobar y a Rodriguez Gacha. Los testimomos indican que personas vinculadas al narcotráfico, diferentes de Escobar y Rodríguez organizan bandas paramilitares. La asociación con estos dos nombres se hace fundamentalmente por tres razones: por haber sido fundadores del MAS, por ser propietarios de tierras en la región y por ser considerados amigos de los narcotraficantes que directamente financian los grupos de autodefensa.Esta parte del expediente, aunque contiene un exceso de silogismos, es más concreta que la parte interpretativa. Esta última consta de un profundo análisis sociopolítico en donde las matanzas de Urabá son explicadas como consecuencia de una lucha de clases cuyos polos son la guerrilla y el narcotráfico. Como el narcotráfico es omnipresente en la región, Pablo Escobar se vuelve omnipresente en el expediente.La argumentación de la juez es globalmente coherente, pero no parece contar con los suficientes elementos probatorios. Aunque es un hecho conocido, por ejemplo, que Rodríguez Gacha es un anticomunista fanático, es muy difícil vincularlo juridicamente con todos los muertos de izquierda.En el caso del asesinato de Pardo Leal, del cual está sindicado, se sabe que existen conflictos regionales a muerte entre sus gentes y las FARC, que pueden servir de base para una acusación en este sentido. Pero de ahí a que todo asesinato de derecha tenga su origen en "Los Extraditables", hay mucho trecho.Lamentablemente la violencia reaccionaria en Colombia está mucho más generalizada y no se reduce a uno o dos nombres. Las teorias políticas de " Los Extraditables" en relación con la subversion, compartidas por ganaderos, terratenientes, industriales, etc., a lo largo y ancho del país y es esto lo que ha producido el peligroso proceso de radicalizacion que se está viviendo en Colombia. Lo grave no es tanto que la mafia este prestando su infraestructura para esta guerra sucia, sino que cada vez parece ser mayor el número de colombianos que están acudiendo a estos servicios.En todo caso, la verdad es que, a pesar de lo reveladores que resultan algunos de los elementos recopilados por la investigación, los antecendentes de este tipo de procesos judiciales en especial cuando han desembocado en señalamiento a cabezas del narcotráfico, indican que si se logran resultados, seguramente tendrán que ver más con los autores materiales que con los intelectuales. Y esto mismo impedirá que se llegue a saber, a ciencia cierta, si la vinculación de Escobar a este caso es fruto de la leyenda o corresponde a la realidad.

LA CULTURA DE LA MUERTE
Una nueva generación de colombianos no sabe que es posible morirse de viejo
Fecha: 03/26/1990 -408
Cuando el que mata es un criminal, la solución puede ser encarcelarlo, o esperar a que muera en su propia ley. Pero ¿qué está pasando cuando son adolescente del montón, hijos de familia y vecino del barrio, los que matan y mueren "sólo por ver caer"? La mamá:-- Ayer murió la señora Angela.El niño:--¿Quién la mató? Ante las abrumadoras cifras de asesinatos anuales, los colombianos han olvidado que es posible morirse de viejo, entre una cama. Hace pocos días, el cardenal Alfonso López Trujillo hablaba de la incubación de una "cultura de la muerte" en el país, que afecta toda la concepción de la vida, aun entre aquellos que no son criminales. Una forma colectiva de necrofilia que se encarniza, en particular con los niños y los adolescentes, normalmente ajenos a la maquinaria de la guerra, pero que directa o indirectamente se convierten en piezas de esta.No se trata ya del sicario profesional, sino del muchacho común, de extracción media baja y baja, que convive con los demás en la cuadra o en la escuela, que aún se prende a las faldas de la mamá y que es demasiado joven para clasificar como sujeto penal. Que ni siquiera es el peor --el más malo, el más degenerado--sinc muchas veces el mejor: por valiente por carismático o por bello. Pero que ha adquirido un vicio rudo: le gusta matar.
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Los muertos que lleva encima le dan prestigio. No siempre puede cobrar dinero por ellos, pero le sirven para ganar liderazgo, enamorar mujeres y pisar duro. Sus únicos ídolos son Pablo Escobar y el arquero René Higuita, porque antes no eran nadie y ahora son. El joven sicario ha matado a diez o doce: impone miedo y respeto, "es alguien". El precio de esta identidad es alto --morir antes de llegar a adulto-- pero está dispuesto a pagarlo.El asesino amateur se concentra en Medellín, en el hiperpoblado sector conocido como la Comuna Nororiental: una inmensa agrupación de barrios populares, prendidos verticalmente a la montaña mientras no se desploman, iluminados como pesebres, entrecruzados por laberintos de callejones, atiborrados de casas construidas unas sobre otras como castillos de naipes, con un radio tronando en cada cuarto y una azotea fresca y panorámica desde donde se ven, como en avión, las luces de la ciudad. Por estos hervideros de gente solía pasearse Pablo Escobar, repartiendo "verdes" e inaugurando planchas polideportivas. En cada esquina hay una cantina, y en cada cantina un hombre llora sobre un tango. En las aceras, las mujeres improvisan parrillas y cocinan sancochos y natillas para atender a los vecinos. Los niños juegan a "capar" cometas, y todo sería poético y encantador, si la muerte no zumbara en cada rincón, como una mosca, y las campanas no doblaran siempre, llamando al entierro de alguna de las 25 víctimas diarias, que es la cifra promedio registrada por la Policía en esa zona.Cada vez que hay tiros, las puertas de las casas y las rejas de los bares se cierran y las calles quedan vacías. Durante dos o tres minutos: lo que le toma a la gente entrar en confianza con el espectro de la muerte, que simplemente se incorpora, como un ingrediente más, al torrente de la vitalidad paisa. Después --mientras el caballero vuelve al tango, la señora al sancocho y los niños a la cometa-- los curiosos corren a ver "el muñeco": el cadáver recién hecho.Por momentos, las pintorescas laderas de la Comuna parecen suburbios post-atómicos tipo Mad Max, o repúblicas independientes, donde pandillas de pistolocos imponen el frenesi del sálvese quien pueda. Hasta allá nadie quiere subir. Durante años, la autoridad y la ley prefirieron no meter la nariz; y no asoman ni los políticos en comparsa electoral. Escasean las cervezas en las cantinas, la leche en las tiendas y el papel higiénico en los baños, porque galladas de rockeros, punkeros y sicarios saquean los camiones de reparto tan pronto enrutan la trompa por las calles empinadas.Cuenta el taxista, camino al barrio Santo Domingo, después de mucho rogarle que haga la carrera: "De alla vuelve uno sin taxi, cuando le va bien; cuando le va mal, vuelve hecho fiambre".Hace cuatro años, los vecinos se sorprendieron al encontrar, en las madrugadas, perros y gatos desollados y descuartizados. Fue el primer síntoma. Ahora la matanza masiva es de adolescentes. De cada 100 personas asesinadas en Medellín, 70 están entre los 14 y los 19 años. ¿Quién los mata? Generalmente, otros adolescentes. ¿Qué hace que cientos de jóvenes colombianos vayan al holocausto, como reses al matadero, seducidos por el vértigo de matar y de morir? PUNK, POP ROCK Y ¡PUM! Al contrario de lo que se cree, el sicariato juvenil no siempre está ligado al narcotráfico, o al menos no directamente a la mafia como estructura. Se organiza, en cambio, en bandas barriales independientes, y de cada 20 pandilleros dos o tres logran conectarse con "la oficina" (la mafia) y solamente uno acaba profesionalizándose y asesinando en grande por orden de los capos. Los otros 18 trabajan free-lance, improvisan y sueñan con que les llegue la oportunidad. En los últimos meses, el receso de las actividades del narcotráfico ha hecho que se diluyan aún más los nexos laborales entre el cartel y las galladas. Como si fueran serenateros, o prostitutas, los adolescentes asesinos rondan perezosos por las noches de Bello, de Guayaquil o del Barrio Antioquia, calentando el "fierro" debajo del sobaco y esperando al marido celoso, o al fiador estafado, que vengan a contratar sus servicios.Son criaturas de pura cepa urbana, que nacen entre el rugido de las motos de alta cilindrada y el traqueteo de las metras, y que crecen a la sombra del dinero fácil y del consumismo febril.El que espere encontrar al típico hampón, malencarado y desharrapado, se lleva una sorpresa: son adolescentes altos, bien parecidos y vestidos a todo trapo. Les gusta el asfalto, la discoteca y el neón, y la vida ajena es para ellos una mercancía que pueden cambiar por los objetos deseados: ropa de marca, tenis Nikes, "bambas" de oro, equipos de sonido láser, discos compactos de rock "no comercial", perica para compartir con los amigos, electrodomésticos para la cocina de la mamá, cuartos de hotel para hacer el amor con la novia, motos Honda 1.000 y Mazdas 626 GLX.Aunque ganen mucho dinero no abandonan su barrio, porque afuera no son nadie. Viven en la casa materna y la convierten en la mejor de la cuadra: le arreglan la fachada, le construyen el segundo piso, la aperan de maxirradiograbadora, televisor en color y VHS, la decoran con fotos de Richard Gere, John Travolta y el Karate Kid.Las mujeres les gustan plásticas, apetecidas por lo demás, delicadas, maquilladas, de minifalda o pantalón chicle, de melena alborotada y hasta la cintura. Las consienten y se gastan 20 mil o 30 mil pesos para atenderlas en una noche, pero las matan si son infieles.No se entrenan para matar en escuelas de sicarios ni en campamentos paramilitares, sino en las esquinas, en los billares, en las heladerías. Empiezan temprano, a los 11 ó 12 años. Dice Rocío Jiménez, psicóloga que atiende en uno de los barrios de la Comuna: "Puedo contarle el caso de un niño de 13, que lo único que quiere en la vida es ver sangre". A los 17 ó 18 terminan el curso, tirados y tiesos en algún baldío.-- "No importa que lo tumben a uno, si mientras vivió tuvo su billete y su pelada", opinaba Yeyé, asesinado dentro de un bus a los 16 años.A duras penas saben leer porque no van a la escuela, y si van, es porque esta --como la cárcel-- les sirve de centro de operaciones. En uno de los liceos masculinos más grandes de la zona han matado a varios alumnos en el patio central, no es extraño encontrar en los salones muchachos a profesores bestialmente golpeados y cada vez que requisan aparecen armas hasta debajo del pasto.El fútbol es importante en sus vidas, pero no porque lo practiquen, sino porque los patrocinan. Un sicario de 16 años puede financiar equipos de niños de 12 y 13, y lo hace para imitar al mafioso grande, que --según ha oído decir-- patrocina equipos de fútbol profesional. En las barriadas, los partidos y los campeonatos son la forma por excelencia de aglutinación. Por eso cuando los sicarios coronan un negocio llevan a la cancha altavoces, trago y carne de cerdo, y organizan fiesta gratis para todo el mundo. A ellos les encanta ser populares, y la comunidad los odia y los adora.COMO EN LOS COMICS En el mundo de los pandilleros no penetran los medios de comunicación masiva. No les interesa la prensa, de libros ni hablar, no oyen radio y ni siquiera ven televisión, salvo los monos animados. En cambio, son adictos al video: no se pierden ninguna película gringa de matones y mercenarios y aprenden mucho cuando ven a Rambo fritando, soviéticos en una parrilla electrificada, a Schwarzenegger capando un león a mordiscos y a Chuck Norris sacándole los ojos a un negro con la uña del meñique.Los monos animados los hipnotizan, tal vez porque reproducen el ritmo alucinado y acelerado de sus propias vidas, que son una sucesión de choques, explosiones, descargas, golpes, ruidos. A Víctor Gaviria, director de " No futuro" --una película sobre bandas juveniles hecha con actores tomados de la vida real-- le sorprendió el fanatismo de los muchachos por los "muñequitos" : --"Creo que como en los monos animados, en esos barrios tan pendientes todo cae. Derrumbes, resbalones, porrazos. Empezando por el muerto, todo va a parar al piso: la única ley es la ley de la gravedad".Aquí la vida no imita al arte: es igual a los comics. A "Tiempos de Antes", un acogedor y concurrido bar de merengues, boleros y rocola sicodélica, entra un muchachito y pasa por entre las mesas vendiendo boletas para una rifa. A 8 mil pesos la boleta, que juega con los últimos números de la lotería de Medellin. En una mochila lleva los objetos que está rifando y se los muestra a los clientes: media docena de pistolas y revólveres de segunda mano. Más tarde --hacia las 2:00 de la mañana-- se hace silencio de repente, las parejas que bailan se sientan y corre la voz: "Llegó la banda de Los Caballos...". Afuera se oye un tropel que se detiene en seco, cinco jóvenes vestidos y armados a lo "Bonanza", se desmontan de sus animales, entran al bar, se quitan el sombrero alón, sacan a bailar a las mujeres --no sin antes pedir permiso a los señores que están con ellas--, se toman unas cervezas y al rato vuelven a salir, vuelven a montar y se pierden al galope por las calles y después, más arriba, por entre la montaña.DIOS Y MADRE Los jóvenes sicarios llevan en el pecho y en los tobillos escapularios de Su protectora, la Virgen del Carmen. A San Judas Tadeo le rezan la novena para pedirle que les salgan bien los "trabajos" y los Miércoles de Ceniza bajan a las iglesias a que les pongan la cruz. (Ver recuadro).En los brazos suelen tatuarse una frase, "Dios y Madre", que sintetiza sus únicas devociones.Generalmente son hijos de familias sin padre, o de padre ausente, y las relaciones con la madre son intensas y difíciles. Según el investigador Alonso Salazar, el día del año que más muertos hay en Medellín es el de la Madre, porque "ese día--dice--los hombres amanecen con el orgullo alborotSdo". El "Manso Lucas", jefe de una pandilla paramilitar, se hizo famoso porque cuando su madre murió en un accidente, recorrió el barrio regando metralla a diestro y siniestro y fusiló a varias personas contra un muro."Carevieja", jefe de una de las bandas dice: "Madre no hay sino una, padre es cualquier hijueputa".En un medio en que prima el desempleo y la vida dura, el dinero que recibe el adolescente por sus actos delictivos se convierte en factor determinante de sus relaciones familiares."Conozco una familia de diez hijos --cuenta la psicóloga Rocío Jiménez-- y uno de ellos se metió al sicariato. Se volvió el que la mamá más quería y al que le hacía caso para todo, aunque no era el mayor, porque era el que más plata llevaba a la casa. Es que ahora hasta los lazos del afecto están marcados por el dinero".Se trata de muchachos literalmente atrapados por el amor de la madre: al ser los que mantienen económicamente a ella y a los hermanos, y los que defienden su integridad física contra la agresión del padre, o de la fuerza pública, o de las otras bandas, no pueden dejar su casa para formar, otro hogar con su propia mujer y sus propios hijos. Narciso, un "guapo" con seís muertos encima, se saco de adentro la rabia y la frustración un día que fue hasta la casa de su suegra y le rompió la cara a cabezazos porque no lo dejó entrar a visitar a su novia y a su hijo.Nadie les cae bien (todo ser humano es "un gonorrea") y son inestables e impredecibles: de ellos se puede esperar un abrazo o una puñalada. Repiten a su manera lo que le aprendieron al padre, que, cuando aparecía, les hacía una caricia o les daba una patada, traía regalos o acababa con la mamá.Reemplazan al padre ausente en todo, menos en la cama de la madre, lo que les crea una contusión dolorosa de papeles, con desgarramientos psicológicos y ataques patológicos de celos. La vida les exige que sean lo que no pueden ser: esposos de sus madres y padres de sus hermanos. La contradicción es insoluble y, como tantas otras en su vida --reemplazar a la ley, vivir como bacanes sin tener empleo-- sólo se arregla con la muerte. Todos, invariablemente, justifican sus actos de barbarie hacia los demás y hacia sí mismos, con idénticas palabras "Lo hago por la cucha". Por la vieja roban, matan, se hacen matar. Yo me voy a morir pronto, pero a mí que me recuerden por haberle dado una buena nevera a mi mamá", le dijo Javier, de 15 años, a la periodista Silvia Duzán, quien prepara un libro sobre el tema La Señora Rosa es vecina de un barrio tomado por el sicariato y madre de cuatro adolecentes que le resultaron trabajadores y "Sanos". Como para ella no hay Estado, ni ley, ni Bienestar Social, ni espera nada de nadie, opina que si otros muchachos "se tuercen", es por la complicidad de la madre, que por falta de plata "empieza por hacerse la tonta cuando el niño trae de la escuela cosas robadas a sus compañeros, más adelante le recibe dinero sin preguntarle cómo lo consiguió y termina lavándole la ropa manchada de sangre ajena sin decir una palabra".EL TRAQUETEO En el barrio El Rosario hay una casona abandonada, donde por las noches se juntan, con sus "ñeras", las bandas de punkeros, metaleros y Vieja Guardia. Se reparten por cuartos, prenden las radiograbadoras y "poguean": bailan a trompicones, dándose puños, patadas y cadenazos. Todo marcha bien hasta que algún metalero --de pelo rapado y vestido de cuero negro-- agarra de las mechas a un Vieja Guardia-- que las lleva largas-- y lo tira al piso. Ahí se recalienta el aire y al otro día amanecen uno o dos cadáveres en el piso de la casona. Es lo normal: de eso se trata ser pandillero.Un joven se mete a una banda, ante todo, para dejar de ser un "amurao", que es el que la pasa aburrido, sin plan, recostado contra el muro. La banda es garantía de acción, de dinero y de fama. "Cuando están sólos son buenos --dice una madre--. Es cuando se juntan que se vuelven maldadosos".Empiezan en las esquinas, asaltando o cobrando peaje con cuchillos. Luego fabrican rudimentarias armas de fuego, como el changón, una escopeta de un solo tiro; el trabuco, hecho con un tubo y madera, o los petardos, con latas de cerveza, pólvora y clavos. Pasan a saquear casas y a robar automóviles, se enfrentan con otras pandillas por intromisiones territoriales, trabajan para un expendedor de basuco alejándole la competencia. Después manejan motos y carros, consiguen armas tan sofisticadas como metralletas Mini-Uzi y se meten al negocio grande: matar por encargo. Ahí dejan de ser "chichipatos" (ladrones de poca monta) y ascienden a sicarios. Ya no hacen "cochinadas" (como raponearle un reloj a un vecino), sino "trabajos". Y por último, si logran conectarse con la mafia o los paramilitares, pasan a ser parte del sicariato profesional.Hay otros modelos, como el "universicario" (ver recuadro), un delincuente de alto vuelo y con capacitación profesional, o el contra-sicario, que se ve a sí mismo como justiciero y asume la protección y la limpieza de la comunidad.La mayor de estas bandas de autodefensa es la de Los Capuchos. Viven en sus barrios, donde los conocen como hijos de familia, pero de noche operan en el anonimato, vestidos de negro y encapuchados. El jefe, a quien apodan "El Angel", es un muchacho con formación política y militar, porque prestó el servicio y después pasó por la guerrilla. Dice que no tiene miedo a matar ni a morir, pero que no puede dormir solo porque lo paralizan el diablo, el cura sin cabeza y los gatos negros. "El Angel" y sus muchachos desterraron a bandas tan sangrientas como la de Los Nachos, sindicados de asesinar y prenderle candela a 10 personas en una sola noche. Muchos habitantes de la Comuna reconocen su trabajo y se lo agradecen. Otros consideran a Los Capuchos una banda más, tan criminal como las demás. ( Ver recuadro).MATAR POR AMOR --Por esta calle no subamos--dice el guía, atravesando el barrio Aran Juez.--¿Por qué? --Porque aquí vive un man que me quiere matar.--¿Por qué te quiere matar? --No sé. Se enamoró de mí para matarme.La jerga de la muerte se convierte en lenguaje erótico, porque ya no sólo se mata lo que se odia, sino también lo que se quiere. Matar es una forma de poseer al que de otra manera no se entrega: yo dispongo de su vida, luego soy su dueño. Los objetos ajenos y deseados también son fetiches:--Cuando vengan por aquí no usen pulseras ni cositas que enamoren, aconseja el guía."Una diferencia grande con los años de La Violencia --dice Alonso Salazar--; es que antes sólo se mataba a los enemigos". El conservador mataba al liberal, o el guerrillero al soldado. Pero según la nueva modalidad del crimen, se mata a cualquiera, sea amigo, enemigo o neutral, por odio o por amor, por dinero, por sacudirse el aburrimiento, por equivocación o porque sí. "Un traido" --término que en la tradición antioqueña es el regalo del Niño Dios-- designa ahora al que se deja robar o matar, alguien que se descuida, se ofrece, se regala.También, a diferencia de la violencia, se acabó el rito del asesinato, que ya no es castigo, ni escarmiento, ni misa negra, sino un gesto frío y profesional. Ya no hay "cortes de franela" ni otros ensañamientos con el cadáver. Un tiro, limpio y preciso: en eso consiste el arte del sicario, a quien, como al torero, le gusta matar de un solo golpe.Si algo lo caracteriza, es que le da igual estar vivo que estar muerto. Para él, como dice el escritor Manuel Mejía Vallejo, "la muerte viene a ser lo mismo que la vida, o la otra cara de la moneda tirada al aire, y a esperar el resultado". Si ve la vida ajena como una mercancia, la muerte propia la recibe como un bien. Es descanso paz, única posibilidad de librarse del autismo rabioso que lo consume. Para comprobarlo, basta con asistir al velorio de uno de ellos. No hay luto: a los, 19 añoS, Galvis le ordenó a su madre vestirse de rojo el día que lo enterrara, y un año después, ella cumplía la orden. No hay duelo: los compañeros y amigos del difunto lo congratulan porque "por fin lo logró y está donde debe estar". No hay flores ni rezos, sino música a todo volumen, rock o salsa, según haya sido su voluntad póstuma.Los pueblos tienen que llegar hasta un extraño y pavoroso punto de no retorno para alcanzar tales niveles de tolerancia frente a la muerte, y de pérdida de reflejos para Sobrevivir. Raras veces, en la cultura occidental, se ha llegado tan lejos como en la Colombia de hoy. Sucedió en el Romanticismo, cuando cundió una fascinación morbosa por la muerte. Sucedió en la Primera Guerra Mundial, cuando los europeos vieron lo bárbara que podía ser su civilisación. Sucedió en el Japón, después que la explosión de Hiroshima atomizara las fronteras del horror.El Ejército colombiano monta operativos para meter en cintura a las bandas, y los violentólogos de las universidades gastan papeles tratando de comprenderlas. Mientras tanto, cada Miércoles de Ceniza los jóvenes sicarios de Medellín-- "los desechables" como también se les, conoce-- bajan a las, iglesias armados y uniformados, Se hacen poner la cruz en la frente y después de la misa encienden las calles de su barrio con rock, marrano, aguardiente, perica, tiros al aire, petardos y voladores. Es la ceremonia de los que saben que polvo son, y en polvo se convertirán.ASI PIENSA UN CAPUCHO "El Angel", de 20 años, jefe de las Autodefensas de la Comuna Nororiental de Medellín --a las que se les atribuyen más de 300 muertes-- justiíica así su actividad:--"Siempre he vivido en barrios marginales. Entré a trabajar a una oficina en el centro, y todas las noches, cuando volvía al barrio, me contaban las atrocidades que se habían cometido durante el día. Que hoy mataron a tal señor, que hoy le asaltaron la tienda a la señora fulana. Hasta que un día violaron a una muchacha muy linda, muy buena persona. Ahí fue cuando dije basta. Yo sabía quién lo había hecho, y fui a donde un amigo que tenía un revólver. Esa misma noche empezamos a operar. Encontramos al violador sentado en una mesa, comiendo, y lo ajusticiamos .--"Después conseguimos una casa que daba a una cañada y que tenia sótano. Allá nos vestíamos de negro y nos poníamos las capuchas, y salíamos por la cañada. Al otro día amanecía muerto un hombre, o dos, o tres, de los que le habían hecho maldades a la comunidad. Nadie sabía a quién culpar: pensaban que era la Policía, el Ejército o la guerrilla. Nosotros aprovechábamos la confusión para hacernos los bobos y recoger opiniones, y ahí nos dábamos cuenta de que la gente, en el fondo, estaba contenta.--"Hemos crecido mucho, debemos ser 200 en total, y trabajamos todas las noches. Desde que me metí en esta guerra he adelgazado varios kilos por tanto trasnochar haciendo barridas. Una vez que empiezas, ya no puedes parar.--"Destruimos los expendios de basuco y atacamos el consumo de droga porque de allí viene gran parte de la descomposición de la gente. El otro día ajusticiamos a cinco pelados por que eran casos perdidos de drogadicción. Ya se les había hecho la advertencia, pero no hubo manera de rescatarlos, así que los matamos.--"Abrimos una red de inteligencia por todos estos sectores, con la misma gente de la comunidad. Las señoras, los niños, los ancianos: todos ellos nos avisan la presencia de asesinos y de extraños.--"Sólo estamos respondiendo a los problemas que el gobierno no resuelve. Aquí la Policía no sube nunca, y cuando sube, se vuelve complice de los ladrones. Entendemos que es por el desempleo que mucha gente opta por esa vida de delincuencia: si estos barrios se volvieron un infierno no es culpa de la gente, sino del gobierno. Pero ya las cosas fueron demasiado lejos. No queda más remedio que optar por la violencia para defender tu vida y la de la comunidad." --"La comunidad nos da la fuerza y el respaldo. Ella es quien juzga y quien tiene la razón. No tenemos nada que ver ni con el cartel ni con el narcotráfico. Venimos de muy abajo, pero nos hemos conformado como una de las bandas más sicariales. Nos tienen pavor las demás bandas por nuestra manera de actuar. Hemos tomado una fuerza tan increible, que de nosotros ya se habla mucho en Medellín".EL SICARIATO AL CINE En 1988, Víctor Gaviria --poeta y director de cine, paisa, de 35 años-- rodó la película No-futuro, con actores tomados de la vida real. Eran diez muchachos de las bandas juveniles de la Comuna Nororiental de Medellín. Hoy, dos años después, cuando la película aún no se ha estrenado, seis de ellos están ya muertos. "Los mataron cuando hacían algún cruce, o porque no supieron esquivar una culebra --explica Gaviria. Durante el rodaje nos hicimos amigos. Esa amistad no los salvó a ellos, pero por lo menos nos acompañamos un rato".No-futuro, que al final tuvo la suerte de ser la única película colombiana vendida por adelantado a Nueva York, tuvo duros problemas iniciales. El guión original, que desarrollaba la historia real de un joven suicida, se fue borrando hasta que prácticamente desapareció, a medida que el tropel cotidiano de los actores pandilleros los iba arrastrando por vericuetos imprevistos."Todos los días cambiábamos de planes, porque todos los días nos sorprendía la locura de esa parte de la ciudad, donde hasta un mal recuerdo puede desatar una guerra".Caminando con sensibilidad y maestría por el filo entre el arte y el documental, Gaviria siguió a sus actores por terrazas, habitaciones y callejones sin falsear sus sueños, sus pesadillas, sus sinsentidos y sus motivos, y detrás de ellos fue tejiendo un hilo poético y desgarrador, dulce y terrible, y tan cercano a la realidad que se confunde con ella.Los problemas se hicieron casi insolubles cuando mataron a John Galvis, que iba a hacer de protagonista central. "Creímos que sería imposible reemplazarlo, porque era carismático y chistoso, y hablaba bonito". Despues cayó preso otro actor, Ramón, por andar con un arma, "pero afortunadamente tenía un hermanito muy parecido, y seguimos con él". Finalmente, le dieron el papel central a Ramiro Meneses, nacido en el barrio Villa Guadalupe, que era, en la vida real, el baterista del grupo punk "Mutantes". Ramiro fue clave por la importancia del rock en la cinta, por ser "la única expresión cultural de miles de jóvenes que están muy bravos, muy molestos con todo, y que no saben de dónde viene tanta violencia". Un mes después de terminado el rodaje, Ramiro Meneses se vino a correr suerte a Bogotá con una amiga, y enganchó en la televisión un papel en la serie Décimo Grado. El sí se salvó: hoy día es un joven actor con futuro.No-futuro también lo tuvo, fue coproducida por Focine, Tiempos Modernos y Foto-Club 76, y los colombianos podrán verla a mediados de este año. Durante hora y media tendrán frente a frente a los jóvenes pandilleros de Medellín, cuyas vidas son --según el director-- "la experiencia más intensa y más límite que se puede tener en este país tan intenso y tan límite".

EL "DOSSIER" PARAMILITAR
LA SUBVERSION DE DERECHA

REVISTA SEMANA
Fecha: 06/12/1989 -367

Entre todas las formas de violencia que han aparecido en el país, la del paramilitarismo es la mas reciente y, para algunos, la más aterradora. Bien financiados, poderosos, armados hasta los dientes y sanguinarios, los paramilitares no han escatimado bala para dominar anchas zonas del territorio nacional. La publicación de SEMANA sobre el tema constituye un completo resumen de las investigaciones de las autoridades sobre este terrible problema. Autores intelectuales y materiales desfilan por esta historia cuyo desenlace todavía no se conoce.La semana pasada, la noticia fueron los paramilitares. Pero no como lo venían siendo desde principios del año pasado, por la dósis de masacres y asesinatos políticos que perpetraban, sino porque ahora, y por primera vez, les tocaba morder el polvo de la derrota. El martes 4, dos operativos de las autoridades --uno en Bogotá y otro en el Magdalena Medio antioqueño--dieron como resultado la muerte de 10 integrantes de bandas de sicarios paramilitares y la detención de otros 13.El primer golpe tuvo como escenario las tranquilas calles de un barrio residencial al sur de Bogotá, a donde muy temprano en la mañana llegaron los efectivos del DAS y luego de un intenso tiroteo que duro más de media hora, dominaron a los miembros de la banda " Los Justicieros", organización que de acuerdo con el director del DAS, general Miguel Maza Márquez, trabajaba a ordenes de Gonzalo Rodríguez Gacha, "El Mexicano". Entretanto, en el area de Monteloro, del municipio de San Luis, al suroriente de Antioquia, un comando combinado de la Policia Nacional y efectivos antinarcoticos, se enfrentaba a una banda paramilitar que, según el general Octavio Vargas Silva, inspector general de la Policía, estaba dedicada a custodiar predios de propiedad de Pablo Escobar Gaviria, en el área del Magdalena Medio .La primera organización habría participado en asesinatos de dirigentes de izquierda y figuras de la política nacional, entre ellos el del joven líder de la Unión Patriotica, José Antequera, hace pocas semanas. La segunda sería parte de la temible organizacion paramilitar del Magdalena Medio, dedicada a la doble función de custodiar fincas, laboratorios y pistas del cartel de Medellín, y perpetrar asesinatos y masacres de campesinos y demás operativos de tipo paramilitar.
Lo anterior evidenciaba que algo nuevo estaba pasando en Colombia. El país, acostumbrado a la cuota semanal de sangre y muerte que ponían, en la mayoría de las ocasiones, civiles del campo y la ciudad, o soldados bachilleres en camiones emboscados, e incluso, guerrilleros de cualquiera de los grupos alzados en armas, habia comenzado a pensar que mientras los paramilitares se podian pasear en forma oronda por vastas zonas del territorio nacional, la guerra que el Estado colombiano tenía que librar contra todos los enemigos de la democracia se estaba dando selectivamente en contra sólo de la subversión de izquierda. ¿Cuándo demonios, se preguntaban muchos, se iban a enfrentar soldados o policías contra los paramilitares, la subversión de derecha? LOS DOCUMENTOS SECRETOS Los sucesos de la semana pasada eran una primera respuesta a esa pregunta y significaban mucho más que una mera coincidencia. De alguna manera, eran el resultado del trabajo investigativo que las autoridades habían comenzado a desarrollar meses atrás, cuando estalló un clamor nacional para que se actuara en contra de los paramilitares. Los organismos secretos, las autoridades militares y funcionarios de la Presidencia de la Republica y del gabinete dedicados a los problemas de la paz y la guerra, habían estado avanzando en la recopilacíón y el análisis de la información disponible, que les permitía armar, en forma casi completa, el rompecabezas del paramilitarismo. "Después de haber revisado la documentación -dijo a SEMANA un alto funcionario que tuvo acceso a la información pensé que lo unico que hacía falta era comenzar a actuar". Y esto fue precisamente lo que sucedió la semana pasada.La información con que cuenta el gobierno es amplia y detallada. Gracias a ella se conocen ya los orígenes, el desarrollo y la estructura actual de los paramilitares. Se sabe como se financian, cómo operan, cómo se comunican y cómo preparan a sus hombres. Se tiene establecido cuál es el nexo entre estos grupos y la industria del narcotráfico. Además, se tiene un conocimiento exacto de quiénes son sus jefes máximos. Se sabe, entre otras cosas, que especialistas israelíes y británicos han sido traídos al país en forma secreta, para preparar a los comandos de élite de estas organizaciones. En fin, se sabe mucho. Así lo pudo establecer SEMANA después de conocer un paquete de documentos que, desde distintos despachos oficiales y de seguridad, han llegado a manos del presidente Virgilio Barco, y que recogen una vasta información basada en labores de inteligencia, interceptación de documentos y llamadas telefónicas, y, lo más importante de todo, valiosos testimonios de desertores de los grupos paramilitares.Tal vez el más importante de estos testimonios fue el suministrado por un médico, que inició su actividad subversiva en las.filas del M-19 y que, despues de haberse amnistiado, hacia el año 1983, fue ilegalmente retenido en el área de Puerto Boyacá, por efectivos del Batallón Bárbula que, después de intensos interrogatorios lo habrían entregado a quienes conformaban la génesis de lo que poco despues serían los grupos paramilitares. Este informante, al igual que otros que han entrado en contacto con las autoridades, se encuentra fuera del país, como beneficiario de un régimen de protección de su identidad y de su paradero. Aparte de esto, el gobierno ha reunido datos recogidos en las acciones de la Policía antinarcóticos en zonas del Magdalena Medio y el Meta, en los interrogatorios a integrantes de bandas de sicarios retenidos en los últimos meses, e incluso en llamadas y escritos anónimos que han dado pistas claves para ubicar a algunas fichas importantes de la organización paramilitar. El cruce de estos datos le ha permitido al gobierno trazar la historia que, en sus principales apartes, SEMANA presenta a sus lectores, omitiendo, claro está, aquellas informaciones que, como lo relacionado con la ubicacion de pistas y laboratorios del narcotráfico y los organigramas del paramilitarismo, deben permanecer bajo reserva para no entorpecer el avance de las investigaciones .SALUD PARA TODOSA mediados de 1983, los habitantes de Puerto Boyacá y sus alrededores, que aun entonces eran victimas de una de las más feroces actividades de boleteo, extorsión y secuestro por parte de las FARC, comenzaron a ser testigos de un proceso que al principio les resultó apenas curioso y atractivo. Grupos de civiles, en ocasiones armados, empezaron a recorrer la region llevando a numerosas veredas brigadas de salud que se convertían en una oportunidad de entrar en contacto con los campesinos, conocer sus inquietudes y ubicar cuáles de ellos estaban asociados con las FARC y cuáles, por el contrario, se mostraban hastiados de las prácticas de la organización guerrillera. Las brigadas habían sido originalmente una idea de ACDEGAM, la asociacion de ganaderos del Magdalena Medio, cuyas directivas se encontraban bastante entusiasmadas con esta práctica.Por esa misma época, empezaron a aparecer los cadaveres, a veces mutilados o torturados, de aquellos a quienes se les atribuía algún nexo con la guerrilla. Solía suceder que sobre o al lado de sus cuerpos, se encontrara un letrero con inscripciones como "Muerto por comunista". A fines del 83, las brigadas de salud se habían extendido ya a varias zonas del territorio nacional que sufrian del mismo mal que el área de Puerto Boyacá: la guerrilla. Hacendados, comerciantes y mineros de regiones como Urabá, el Meta, el nororiente antioqueño, y todo el Magdalena Medio, comenzaron a patrocinar las brigadas de salud, que precedian las llamadas "operaciones de limpieza" y las primeras masacres que se dieron en estos tiempos en el país, como la sucedida en Remedios, Antioquia, a fines del 83.A pesar de que el fenomeno se habia extendido bastante ya, como lo demostraban los muertos diarios de Puerto Berrio, Puerto Nare, Puerto Triunfo e incluso Barrancabermeja Puerto Boyacá siguió llevando el liderazgo y marcando la pauta de las nuevas practicas que se debían realizar. En ese municipio surgio entonces la primera organizacion armada de autodefensa, cuyos fundadores fueron, segun la información recogida, Pablo Guarin --asesinado en 1987 por las FARC--, Carlos Loaiza, Luis Suarez y Gonzalo Pérez. Ellos recogían aportes de hacendados de la región y reclutaban entre los hijos de los campesinos a los jovenes que debían inglesar a la primera escuela de autodefensa, llamada "El Tecal" y ubicada en la linea La Paz cerca a Puerto Boyacá.Los primeros contingentes de este grupo realizaban patrullajes por la zona, en ocasiones acompañados por efectivos del Batallón Bárbula, con aciento en Puerto Boyacá. Estos patrullajes no solo buscaban sacar a las FARC de la región, sino amedrentar a sus antiguos colaboradores y covertirlos en aliados de la autodefensa. Por aquel entonces, la organización operaba con módicas contribuciones de los hacendados, pues su funcionamiento no exigía muchos gastos. Los sueldos pagados a los patrulleros no excedían los 7 mil pesos mensuales y la comida generalmente era suministrada por los propios campesinos de las áreas por donde se efectuaban los patrullajes.Pero a medida que crecía la organización, surgían mayores exigencias de comunicaciones, armamento y equipo en general. Los patrulleros pedían mejores ingresos y, según uno de los testimonios recogidos por las autoridades, la plata comenzó a escasear. No era facil pedir a los hacendados que aumentaran sus contribuciones, pues se corría el riesgo de que pensaran que las cuotas que pagaban a los grupos de autodefensa iban a terminar siendo más onerosa que el boleteo de la guerrilla.LA LOTERIA A principios de 1985, un episodio ocurrido en cercanias del sitio Dos y Medio, a unos cuantos kilómetros de Puerto Boyacá, cambio para siempre la historia de la organización. Un comando de autodefensa, que había montado un retén en el camino, interceptó un campero cargado de cocaina. El conductor del campero intento acelerar para pasar de largo el reten y se produjo un tiroteo, tras el cual algunos de los ocupantes del vehículo resultaron heridos. Según uno de los documentos del gobierno, el cargamento era de propiedad de Jairo Correa y Pacho Barbosa, este último dueño de la finca "La Suiza" en Puerto Nare, no muy lejos de allí.Los propietarios de la carga entraron en contacto con los jefes de la autodefensa en Puerto Boyacá y se iniciaron negociaciones que culminaron con un acuerdo. Hubo consenso alrededor de que narcotraficantes y autodefensas coincidían en su rechazo a la guerrilla y a los comunistas. El campero y la droga fueron devueltos y sus dueños entregaron, como contraprestación, un Toyota de placas venezolanas a la autodefensa, que desde entonces incluyó en sus patrullajes el territorio de la hacienda "La Suiza" .Fue el principio de un romance que terminaría en matrimonio: narcotraficantes y autodefensa se entendieron fácilmente y, con el paso de los días, los jefes de la organización en Puerto Boyacá llegaron a tutearse con personajes a quienes las autoridades colombianas y norteamericanas acusan de ser los cabecillas del cartel de Medellín: Pablo Escobar Gaviria, Jorge Luis Ochoa Vásquez y Gonzalo Rodríguez Gacha, más conocido como "El Mexicano", todos ellos inversionistas en esa y otras regiones a donde se había extendido el cubrimiento de la organización de autodefensa. Algunos de los dirigentes del área, como Pablo Guarin y Luis Rubio--que luego sería el primer alcalde electo de Puerto Boyacá, antes de que una juez le dictara orden de captura y se convirtiera en profugo de la justicia-habían conocido a Escobar Gaviria durante la campaña electoral de 1982, en la cual éste fue elegido representante a la Cámara.Los nuevos capitales hicieron olvidar pronto las epocas de vacas flacas. Con más dinero, resulto fácil crear nuevas escuelas de autodefensa, que entonces comenzaron a combinarse con las de sicarios. Según los documentos gubernamentales, las dos escuelas más importantes, conocidas como "Cero-Uno" y "El Cincuenta", estaban ubicadas respectivamente en el kilómetro 9 de la vía Puerto Boyacá-El Zambito, y en la vía El Delirio-Ariza, en el departamento de Santander .También resulto fácil extender a nuevas regiones la operación de lo que ya para entonces, eran los grupos paramilitares, que de la posición inicialmente defensiva de las autodefensas, habían pasado definitivamente al ataque. El eje Urabá-Cordoba-Bajo Cauca-Magdalena Medio-Meta estaba ya prácticamente cubierto por los tentáculos del pulpo paramilitar cuya cabeza se trazo cuatro metas principales:·Proteger a la comunidad del boleteo, la extorsion, el secuestro y demás prácticas de la guerrilla, y preparar para ello a patrulleros que, camuflados de vaqueros o jornaleros, debían cuidar las haciendas, especialmente las de los narcotraficantes.·Preparar y entrenar a los grupos de escoltas de las figuras del cartel y de la cupula paramilitar..Preparar y entrenar personal para las labores de producción de cocaina en los laboratorios del cartel. Esta oportunidad, que implicaba con el tiempo hacerse a un buen capital, se le brindaba a aquellos patrulleros que se distinguieran en su labor.·Atentar contra militantes y dirigentes de la Union Patriotica y otras organizaciones políticas y sindicales, y contra representantes del gobierno o de los partidos politicos y demás sectores de la sociedad, que se opusieran al narcotráfico. Para ello, era necesario crear grupos de sicarios profesionales .LOS PROFESIONALESCon el fin de lograr estos objetivos, las más bien primitivas escuelas de la autodefensa de "El Tecal", "CeroUno" y "El Cincuenta", fueron remplazadas por dos nuevos centros de preparación, para los cuales se diseñaron curiosos exámenes de admisión y nuevos programas de entrenamiento acordes a las necesidades narco-paramilitares de la organización..La escuela "Galaxias", en Pacho, Cundinamarca, que segun los documentos del gobierno, es dirigida por Marcelino Panesso, alias Benitin y financiada por "El Mexicano". Allí se preparan "los mejores", según la expresión de uno de los informantes que hablo con las autoridades. Para ingresar a esta escuela, es requisito al menos ser bachiller y, aun mejor, haber cursado algunos semestres universitarlos .La escuela "Cero-81", en inmediaciones de la Cienaga de Palagua, en Puerto Boyacá, supervisada directamente por Henry Perez, hijo de Gonzalo Perez, según lo aseveran los documentos del gobierno.El curso para un patrullero dura entre 30 y 60 días y puede incluir preparación en los siguientes campos: camuflaje, armas y polígono, defensa personal, preservación de la identidad, escoltas, inteligencia y contrainteligencia, comunicaciones y primeros auxilios.Terminada la etapa de entrenamiento, el patrullero recibe una completa dotación de equipo y víveres. En cuanto al equipo, consta de hamaca y toldillo, soga de nylon o poliéster, plástico y carpa, cubiertos, un fusil FAL, G-3 o Galil, una granada para fusil, entre 200 y 300 tiros de munición, 2 a 4 granadas de mano y un uniforme verde o azul. El avituamiento incluye un sobre de sopa o crema, una panela, una lata de leche condensada, salchichas y una lata de atun o sardinas.El patrullero debe levantarse entre a las 4 y las 5 de la mañana, para iniciar sus actividades con un trote de varios minutos y otros ejercicios físicos. Después de ello, entona los himnos de la organización, define el santo-y-seña del día, y se establecen 105 relevos, la ubicación de los puestos de control y los patrullajes. Cada patrullero tiene un código y un alias, y porta una cédula falsa. Aparte de ello, está sujeto a rígidas normas disciplinarias, que incluyen la pena de muerte para quien consuma estupefacientes.INGLESES E ISRAELIESPara 1987 la organización paramilitar había alcanzado ya un nivel que sus financiadores consideraban óptimo. Su conducción había quedado definitivamente en manos de las figuras del cartel de Medellin, que se habian convertido en sus principales financiadores y que la utilizaban tanto para la labor política y militar, como para funciones directamente relacionadas con el negocio del narcotráfico. Como le dijo a SEMANA el director del DAS, general Miguel Maza, "los grupos paramilitares, como hoy los conocemos en Colombia, son la interpretación particular que el narcotráfico ha hecho de las autodefensas".Dentro de esa interpretación, particular interes por optimizar y hacer más eficiente a los grupos tenía, según uno de los documentos gubernamentales, "El Mexicano", que ya para entonces había comenzado a decirle a todo aquel que quisiera oirlo que había decidido declararle la guerra al comunismo en todo el territorio nacional. Esta actitud surgía no solo de una cuestión ideológica y de un posicionamiento social, sino de las diferencias que se habían presentado en las selvas del Ariari, cuando lugartenientes de Rodríguez Gacha acusaron a hombres de las FARC de haberse robado 10 millones de pesos en efectivo, que iban a ser utilizados en la compra de bultos de hoja de coca producida en la región. Las autoridades dijeron a fines del 87 que estas diferencias estaban detrás del asesinato del Presidente de la Unión Patriótica y ex candidato presidencial, Jaime Pardo Leal, por hombres que trabajaban para "El Mexicano".Muchos han interpretado que la respuesta al asesinato de Pardo Leal fue el atentado en el que murió el dirigente liberal de Puerto Boyacá, Pablo Guarín, a fines del 87. Cuando éste se produjo, "El Mexicano", según lo revela uno de los informes de las autoridades, conversó largamente con Henry Perez, y ambos estuvieron de acuerdo en contratar instructores extranjeros para preparar a escoltas y patrulleros. Los contactos realizados en el exterior por amigos del cartel de Medellín, permitieron invitar al país a cinco israelíes que llegaron por Cartagena, un día cercano a la noche del Año Nuevo de 1988, y permanecieron 45 días en el país, dictando un curso de entrenamiento en la escuela "El Cincuenta" en Puerto Boyacá, que despues de haber sido cerrada, revivió para la ocasión.El curso fue bautizado con el nombre de "Pablo Guarín Vera" y los cinco instructores israelíes sólo se identificaron ante sus 50 estudiantes con los alias de Amancia, Zadaca, Dean, Teddy y otro que el informante que suministró estos datos a las autoridades no recuerda. Los 50 alumnos se reclutaron así: 20 del Magdalena Medio, escogidos por Henry Pérez; 20 de Pacho, escogidos por "El Mexicano"; 5 de los Llanos, escogidos por Víctor Carranza, y 5 de Medellín, escogidos por Pablo Escobar y Jorge Ochoa. Los instructores le manifestaron a sus alumnos que una vez terminaran de dictar este curso, debían desplazarse a fincas en Costa Rica y Honduras, para entrenar grupos de contras nicaraguenses.Semanas después, once instructores británicos fueron contratados para dictar un nuevo curso. Los entrenadores ingleses se identificaron como "miembros de la Legión Británica" y distribuyeron entre los estudiantes ejemplares de la revista "Legión". Cinco de ellos se identificaron con los alias de Peter, Alex, Gordon, David y George. El curso comenzo a dictarse en la misma escuela "El Cincuenta", pero una visita de efectivos de la Policia antinarcóticos al area obligó al traslado al Putumayo por vía aérea, con escala en una pista en la zona del Yarí .El interés de Rodríguez Gacha en estos cursos quedo una vez más en evidencia cuando asistió personalmente, según uno de los documentos del gobierno, a la graduación de los estudiantes, que a partir de entonces se convirtieron en integrantes de una elite de comandos paramilitares, cuyos sueldos oscilan entre un millón y un millón y medio de pesos mensuales. La idea original era la de utilizar este grupo altamente preparado, para que dirigiera una violenta acción contra los campamentos del estado mayor de las FARC en La Uribe, Meta. No se sabe que los desalentó, si problemas tácticos o la informacion de que las cabezas de esa organización guerrillera ya no permanecen casi en ese lugar. Tampoco se sabe si la idea de llevar a cabo este ataque sigue vigente.ESTRUCTURA Y FINANZAS Los documentos que el gobierno se encuentra analizando revelan con bastante claridad como funciona la estructura operativa y de mando de la organización paramilitar. No hay duda de que Puerto Boyacá, cuna de estos grupos y que un funcionario definio como "una especie de república independiente paramilitar", sigue siendo el epicentro desde el cual se controlan las principales bases y escuelas, y desde donde se trazan políticas y objetivos.En ese municipio, la organización paramilitar tiene una clínica a su servicio, una imprenta, una droguería, una armería, un computador y -este es uno de los datos que mayor preocupación le ha causado al gobierno-un centro de comunicaciones que opera con la colaboración de las oficinas de Telecom en esa población.Segun lo revelan los documentos de las autoridades, el centro de operaciones es un edificio de dos plantas que en la primera está ocupado por una drogueria. En la segunda está la clave, segun el testimonio de un desertor del paramilitarismo, que se ofreció a colaborar con las autoridades. Alli, en este lugar conocido como "La Central", se encuentran trabajando cuatro operadores de radioteléfono, en dos turnos diarios de 12 horas. Está ademas el computador, que reune y clasifica en clave, la información y los archivos de la organización. Las autoridades creen que, debido a algunas deserciones y al hecho de que los paramilitares ya saben que esta información está en manos del gobierno, este centro de operaciones puede haber sido trasladado.Sea como sea, lo que está claramente establecido es que desde allí se controla toda la organización, se recibe la información y se emiten las órdenes. Un segundo centro satélite está ubicado, según las autoridades, en la población de Pacho, en Cundinamarca, donde tiene su centro de operaciones "El Mexicano",. Este centro está al mando de Marcelino Panesso, un desertor de las FARC que ahora trabaja para los paramilitares. Estas dos poblaciones conforman un eje que irriga el mando hacia las demás regiones en el Magdalena Medio, el Meta, Antioquia, Cordoba, el Bajo Cauca, Caqueta y Putumayo. Se sabe además que la organización cuenta con casas en Monteria, Ibagué, Cartagena, Medellín y Bogotá. Resulta curioso que en la zona de Uraba, donde se han cometido algunas de las más cruentas masacres, no exista, según la información, ninguna "agencia" o centro satélite. Se cree que eso explica que los autores de las masacres de principios del año pasado en las fincas "Honduras" y "La Negra", hayan venido del Magdalena Medio, en lo que habría sido un servicio prestado por la organizacion paramilitar a "clientes" de la zona bananera.La organización cuenta también con 30 pilotos a su servicio, y una flotilla de aviones y helicópteros. Tiene 120 vehículos, principalmenIe camperos, pero también buldózeres y motoniveladoras, sin contar con las lanchas y planchones para el transporte fluvial.En materia de finanzas, los documentos del gobierno revelan que la organización le cobra una cuota mensual a los ganaderos y hacendados de las regiones hasta donde ha llegado su influjo. La cuota pagada por los narcotraficantes es mucho mayor y, segun algunos testimonios, los paramilitares se estarían financiando casi exclusivamente con las contribuciones de los "capos", pues las mensualidades de los hacendados no narcotraficantes tendrían casi un carácter simbólico y difícilmente bastarían para cubrir los gigantescos gastos, que han aumentado no sólo por cuenta del armamento y la infraestructura de transporte y comunicaciones, sino de los sueldos que reciben los distintos empleados de la organización Los pagos se hacen a través de cuentas corrientes, abiertas en algunos casos a nombre de personas ficticias. Firman los cheques Emilio Valderrama, Carlos Lesmes, Luz Marina Ruiz de Perez y otros. Las principales cuentas están, según uno de los anexos de un documento del gobierno, en el Banco Popular y la Caja Agraria de Puerto Boyacá, y en una oficina del BIC en Medellín.La información sobre las conexiones entre la organización y miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policia es la que más celosamente guarda el gobierno. Sin embargo, SEMANA pudo establecer que, aparte de las acusaciones existentes contra el mayor Echandia, hoy fugitivo de la justicia, hay datos sobre las facilidades con que Henry Perez tramita salvoconductos y consigue comprar armas de Indumil a través del Batallón Bárbula.Los documentos de las autoridades hablan tambien de conexiones establecidas entre los grupos paramilitares y oficiales y suboficiales que han actuado en Monteria, Puerto Boyacá, Puerto Berrio, Puerto Salgar y San Vicente del Caguán. Segun un testigo cuya declaración fue recogida por las autoridades, en la Navidad de 1987, algunos miembros del Ejército y de la Policia asignados al área de Puerto Boyacá, llegaron a la casa de Henry Pérez "a recibir su aguinaldo".SI SE PUEDE La información recopilada por las autoridades sobre la cuestión paramilitar resulta sencillamente apabullante. Queda demostrado, por el mismo hecho de que estos datos hayan podido recogerse y por los episodios de la semana pasada, que la organización paramilitar no es invulnerable. Era necesario descifrar el enigma de su estructura, sus conexiones, su financiación y su modus operandi. Pero también era urgente que las autoridades actuaran y rompieran así el mito de que los paramilitares eran intocables.Pero cualquier acción en contra de estos grupos resultará insuficiente si no se analizan primero las causas que los generaron y se diseñan estrategias para removerlas. La organización paramilitar se ha hecho fuerte alli donde antes habian mandado, con mano de hierro, los grupos guerrilleros, que a su vez, se habían hecho fuertes años atrás debido a la ausencia casi absoluta del Estado.Uno de los aspectos más interesantes del análisis que hay que hacer, tiene que ver con las razones que pudieron llevar a los más poderosos narcotraticantes del pais, a financiar y asumir el control casi total de estos grupos. Indudablemente, uno de los motivos fue que los "capos" comenzaron a adquirir grandes extensiones alli donde la presencia guerrillera era nutrida. Y estas compras no fueron accidentales: ellos eran los únicos que se animaban a comprar en esas regiones violentas pues creían que podían hacer frente a la amenaza guerrillera. De ahí que se decidieran a patrocinar primero y luego asumir el mando, de la organizacion paramilitar. Pero éste no fue el unico motivo para que lo hicieran. Algunos analistas del gobierno consideran que en su lucha contra la guerrilla, tambien buscaban adquirir cierta legitimidad social entre algunos sectores del país que pensaban que el gobierno no era capaz de frenar la amenaza de la subversión de izquierda. "Incluso--dijo a SEMANA un alto funcionariose puede pensar que estos señores han dejado de ser meros delincuentes comunes como lo eran cuando se dedicaban exclusivamenle al narcotráfico, y pueden estar adquiriendo un cierto status político, al haberse convertido en patrocinadores de la subversión de derecha".Como puede verse, es posible que los narcotraficantes esten buscando posicionarse frente al país de un modo que les permita en un futuro convertirse en interlocutores válidos del gobierno. Pero, "se puede pensar algún día en dialogar con las cabezas de estos grupos". Tal vez, por el momento, el ambiente no está maduro para que se abra esta discusion. Sin embargo, cabe preguntarse por qué, si el gobierno está dialogando con algunos grupos guerrilleros que se sabe están hondamente involucrados en actividades de narcotráfico, no podría, en determinadas circunstancias, entrar en conversaciones con estos otros grupos. Mejor dicho, lo que algunos se preguntan es que, si se dialoga con narcoguerrilleros, ¿por que no se puede dialogar con narcoparamilitares? Evidentemente, los golpes de la semana pasada son solo un primer paso, y falta ver si las autoridades continúan recorriendo este camino que tanto se demoraron en tomar. Independientemente de si en el futuro se plantea algun tipo de negociacion con sectores que puedan estar patrocinando las acciones paramilitares, lo cierto es que golpear militarmente a estos grupos--al igual que ha sucedido con algunas organizaciones guerrilleras- refuerza la posición del gobierno, de las instituciones y de la democracia colombiana. Pero mientras llega la hora de resolver todas estas inquietudes, la verdad es que los operativos de los últimos días, contribuyen a ver una luz al final del oscuro túnel de la violencia paramilitar.

LAS CARTAS SOBRE LA MESA

COMUNICADO DE LAS AUTODEFENSAS DE CORDOBA Y URABA, REVELA QUE ENTREGARON A JOSE SANTACRUZ LONDOÑO, Y QUE HAY TIERRA DE POR MEDIO ENTRE ELLOS Y EL CARTEL DE CALI

REVISTA SEMANA
Fecha: 06/17/1996 -733


Un comunicado por medio del cual las autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá pretendían hacer una serie de precisiones sobre diversos temas de interés nacional, terminó por confirmar una noticia que hasta ahora había sido un rumor: que ese movimiento fue el que delató el paradero del prófugo narcotraficante José Santacruz Londoño. De acuerdo con el comunicado, divulgado el martes pasado en Montería, las autodefensas confirmaron que el principal motivo que los llevó a tomar la decisión de entregar a 'Chepe' Santacruz fue el de las alianzas que estaba haciendo con las milicias urbanas en Medellín.La confirmación de esta noticia despeja otro interrogante. De acuerdo con informes de los organismos de seguridad, la guerra que las autodefensas libran contra la guerrilla en Córdoba, Urabá y Chocó tenía como trasfondo el facilitar que el cartel de Cali adquiriera grandes extensiones de terreno en esas regiones. Sin embargo, en el comunicado las autodefensas dejan en claro que nada tienen que ver "con organizaciones mercenarias al servicio del narcotráfico". Y señalaron que la mejor prueba de ello fue la delación de Santacruz.Aunque este distanciamiento entre las autodefensas y el cartel de Cali hoy es un hecho cierto, en el pasado esa alianza existió. Como dijo un alto oficial del Ejército, esas dos organizaciones tenían un enemigo en común: Pablo Escobar. "De esa unión de intereses se crearon los Pepes que, no podemos desconocer, hicieron un gran daño al cartel de Medellín. Además en algunas oportunidades esta organización entregó importante información al Bloque de Búsqueda para dar con el paradero de Pablo Escobar".Por eso el comunicado de la semana pasada, divulgado por las autodefensas, trae más de una revelación. Los analistas de inteligencia sostienen que ahora sí tienen claridad del porqué Nicolás Escobar Gaviria, sobrino de Pablo Escobar, reclamó y trasladó hasta Cali el cadáver de José Santacruz Londoño, en otros tiempos su archienemigo. "El acto de solidaridad del sobrino de Escobar para con Santacruz puede entenderse porque tiene un común denominador: tanto su tío como 'Chepe' fueron víctimas de los hermanos Castaño Gil", senaló una alta fuente militar.Otro de los puntos que fue tratado en el comunicado tiene que ver con el secuestro de Juan Carlos Gaviria. Al respecto las autodefensas de Córdoba y Urabá fueron enfáticas en afirmar que ellos no tienen nada que ver con el plagio del hermano del ex presidente César Gaviria y agregaron que tampoco con el autodenominado grupo 'Dignidad por Colombia', que se ha atribuido la autoría del secuestro.Confirmada la colaboración de las autodefensas para dar con el paradero de Santacruz, quedó demostrado que las alianzas con los carteles son asunto del pasado y que los hombres de los Castaño están dispuestos a hacer cualquier cosa para enfrentar y combatir a su eterno enemigo: la guerrilla.

LOS OTROS DUEÑOS DEL PAIS

Los narcotraficantes se apropian de la tercera parte de Colombia y se consolidan como una nueva clase dirigente.

REVISTA SEMANA
Fecha: 08/26/1996 -743
Cuando la revista 'Forbes' incluyó en 1987 a los primeros colombianos que tenían el honor de figurar entre los hombres más ricos del mundo muchos se sorprendieron al saber que los escogidos no eran las cabezas de los grandes grupos económicos, sino Pablo Escobar y Jorge Luis Ochoa y su familia. Para entonces la revista especializada en calcular las fortunas de los billonarios estimaba el patrimonio de Pablo Escobar en 3.000 millones de dólares y el de los Ochoa en 2.000 millones. Al año siguiente Colombia añadió un nacional más a la famosa lista. En esa ocasión Forbes incluyó, al lado de Escobar y Ochoa, a Gonzalo Rodríguez Gacha, a quien le calculó una fortuna de 1.300 millones de dólares, advirtiendo que inclusive podría llegar al doble. Solo años más tarde ingresaron al club de los multimillonarios Luis Carlos Sarmiento Angulo, Carlos Ardila Lülle y Julio Mario Santo Domingo, quienes en la última edición de la lista de Forbes clasificaron, el primero con 1.600 millones de dólares y los otros dos con 1.300 millones. Si Forbes hubiera seguido incluyendo dentro de su inventario a personas con fortunas de origen dudoso es muy posible que hoy el país tuviera el controvertible honor de contar con varios naturales suyos más en ella. No sólo clasificarían los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, cuya fortuna se calcula podría estar en alrededor de 12.000 millones de dólares, sino varios de sus lugartenientes, algunos de ellos menores de 35 años. Otros personajes, hasta hace pocos meses desconocidos para la opinión pública, como Justo Pastor Perafán y los esposos Sarria, también harían parte de esta lista con fortunas calculadas, para el primero en 12.000 millones de dólares y para los segundos en 3.000. Aunque las cifras atribuidas a las fortunas de cada uno de estos personajes son solamente un cálculo y el valor real de su patrimonio se desconoce, el hecho de que son hoy por hoy los hombres más ricos del país es incontrovertible. Así lo demuestran no sólo los cientos de empresas y lujosas propiedades que les han sido decomisadas, sino también las cifras del negocio que dio origen a sus fortunas, que se constituye en el más lucrativo del planeta. negocio redondo Calcular cuánto representa esta actividad a nivel mundial y cuánto de ello corresponde a los carteles colombianos continúa siendo motivo de profundos debates económicos. Según el estudio realizado por el investigador francés Iván de Rementería, publicado en Perú el año pasado, las ventas de cocaína en el mundo llegaron en 1990 a 73.920 millones de dólares. En este negocio los carteles colombianos no sólo participan en la producción y el embarque de la cocaína, sino también aunque en menor proporción en su distribución tanto a los importadores mayoristas como directamente a los consumidores. La producción y el transporte les deja a los narcotraficantes colombianos, en el momento del embarque, utilidades por 1.985 millones de dólares; al momento de entregar la mercancía a los importadores mayoristas 3.575 millones de dólares y la distribución en las calles 2.915 millones de dólares adicionales. Esto significa para los carteles colombianos, según Rementería, utilidades anuales por venta de cocaína de 7.755 millones de dólares al año, es decir 975 millones de dólares más que la Royal DutchShell, la empresa que más utilidades arrojó en el mundo en 1995. Otros economistas son mucho más conservadores. Los estudios comparados por Francisco Thoumi en su libro Economía política y narcotráfico, publicado en 1994, sitúan las ganancias de la industria colombiana de las drogas en un rango entre 2.000 y 5.000 millones de dólares al año. Según Thoumi, estos cálculos se basan únicamente en el valor agregado de Colombia y es probable que subestimen las verdaderas ganancias. "Pero incluso si se aceptan los cálculos más bajos señala el investigador, el capital de las drogas ilegales acumulado dentro y fuera de Colombia es extremadamente grande en relación con el tamaño de la economía colombiana. Aunque no se ha sentido por completo, el impacto total de esta riqueza en la sociedad colombiana puede ser dramático y los empresarios de las drogas sicoactivas pueden convertirse fácilmente en el grupo económico dominante en el país". Adicionalmente, la cocaína no es el único negocio de los carteles colombianos. Funcionarios de la DEA calculan que los carteles de Cali y el norte del Valle del Cauca, además de ser responsables del 80 por ciento de la cocaína que ingresa a Estados Unidos, lo son del 30 por ciento de la heroína. Si, según las autoridades norteamericanas, la producción potencial de heroína en Colombia en 1995 era de seis toneladas y cada tonelada cuesta en las calles de Estados Unidos alrededor de 150 millones de dólares, se estaría hablando de ingresos adicionales por 900 millones de dólares. Estas cifras colocarían a la industria de la heroína, considerada individualmente, como la segunda empresa más grande del país en ventas, superada tan solo por Ecopetrol. dineros fugados No todo el dinero que reciben los traficantes colombianos llega al país. Varios estudios coinciden en calcular que por lo menos la mitad se queda en el exterior. Pero, aún así, se estaría hablando de un grupo económico que recibe anualmente ganancias que superan en más de 20 veces las del Fondo Nacional del Café, la empresa colombiana que mayores utilidades produjo en 1995. Según Thoumi, entre 1980 y 1990 el patrimonio acumulado por los narcotraficantes podría estar en alrededor de los 66.000 millones de dólares. Sin tener en cuenta lo correspondiente a los años 1991 a 1995, esta cifra colocaría a la industria colombiana del narcotráfico entre las 12 empresas más grandes del mundo. ¿Qué han hecho los narcotraficantes colombianos con ese dinero? En pocas palabras, comprar una buena parte del país. Poco a poco y a través de los más diversos mecanismos, que van desde la creación de pequeñas compañías de fachada que terminan manejando cifras billonarias hasta la adquisición a nombre propio o de terceros de propiedades y empresas, los cabecillas de los carteles y sus más prominentes colaboradores se han ido constituyendo en los nuevos dueños de Colombia. Según Salomón Kalmanovitz, codirector del Banco de la República, los narcotraficantes colombianos lograron durante la década de los 80 "un patrimonio que alcanza el 30 por ciento de la riqueza que poseen todos los colombianos dentro y fuera del país, acumulada durante más de 100 años de historia contemporánea". En síntesis, según los cálculos de Kalmanovitz, los capos colombianos son propietarios hoy de la tercera parte de la Nación. Con las mejores tierras Aunque algunos conocedores del tema consideran que los cálculos de Kalmanovitz pueden resultar sobrevaluados, otros estudios recientes apuntan en la misma dirección. En una encuesta realizada en 1995 para el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Pnud, el investigador Alejandro Reyes, del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, encontró que había compras significativas de tierras por parte de los narcotraficantes en 409 de los municipios del país, es decir en el 39 por ciento de ellos. De acuerdo con estudios realizados por la Sociedad Colombiana de Agricultores de Colombia SAC, el número de hectáreas en poder de los narcotraficantes estaría cerca de los cuatro millones, cifra que resulta preocupante si se tiene en cuenta que el número de hectáreas cultivadas en Colombia es de 4.220.000. Según Reyes, aunque muchas de estas tierras están ubicadas en zonas de pastos naturales de baja calidad, "en varias regiones los narcotraficantes han comprado las mejores tierras y con ello han concentrado en sus manos la definición de las pautas de inversión rural", es decir de la que depende el suministro de alimentos en el país. Hoy por hoy los narcos poseen grandes extensiones de tierra en los departamentos del Valle del Cauca, Córdoba, el eje cafetero, Antioquia, Magdalena, La Guajira, Tolima, Caquetá, Atlántico, Bolívar y en los Llanos Orientales. Según Juan Manuel Ospina, presidente de la SAC, en los últimos años se ha venido presentando en Colombia una concentración selectiva de la propiedad en manos de los narcotraficantes, que se han ido adueñando de las mejores tierras. "No estamos hablando de los páramos o las zonas selváticas. Las llamadas tierras civilizadas son las que están quedando en poder de los narcotraficantes", le dijo Ospina a SEMANA. La acelerada incursión de los narcotraficantes en el campo ha traído para el país serias consecuencias. No sólo ha incidido marcadamente en el precio de la tierra, sino que además ha intensificado viejos problemas del agro colombiano como la improductividad, los conflictos por la propiedad y la violencia.Propiedad horizontal Además de las grandes extensiones de tierra en áreas rurales, los narcos han invertido también grandes sumas de dinero en finca raíz en las principales ciudades colombianas. Los servicios de inteligencia del país calculan que, sólo en Cali, los narcotraficantes tienen inactivos en este momento 32 billones de pesos entre casas y apartamentos desocupados; es decir, 3.200 millones de dólares. Un estudio realizado por el experto Oscar Borrero para Camacol en 1995 cuantificó en 1.610 millones de dólares el valor de las inversiones en finca raíz realizadas por el narcotráfico en el Valle del Cauca entre 1990 y 1994. De los 3.200.000 metros cuadrados que se construyeron en Cali durante el mismo período, Camacol estima que 690.000, es decir el 21 por ciento del área construida, pertenecía a narcotraficantes. "Durante estos años asegura Camacol fue corriente encontrar grandes conjuntos de edificios y urbanizaciones construidos por los principales capos del cartel de Cali en toda la ciudad. Es conocido que se crearon por lo menos ocho firmas inmobiliarias para arrendar sus inmuebles". También se dedicaron a comprar grandes lotes con fines especulativos. Uno solo de ellos, situado en uno de los mejores sitios de Cali, vale 30 millones de dólares. "Durante la bonanza de la construcción de los años 1992-1994 continúa Camacol era imposible comprar lotes buenos para construcción por cuanto estaban en poder de los narcos". A las inversiones realizadas por el cartel de Cali en el Valle del Cauca se suman las de los carteles de la Costa, de Pereira, lo que queda del cartel de Medellín y los narcotraficantes de Bogotá que, según los cálculos de Camacol, ascenderían durante el mismo período a 1.500 millones de dólares, para un total de 3.110 millones de dólares en solamente cinco años. Si a esta cifra se le suman los 3.450 millones de dólares que Camacol calcula que el narcotráfico invirtió en finca raíz durante la década de los 80, las inversiones durante los 15 años comprendidos entre 1979 y 1994 ascenderían a 6.560 millones de dólares, que representan el 5 por ciento de la inversión total del país en finca raíz urbana. El boom de la construcción originado por la incursión de los narcotraficantes en ese mercado disparó los precios de la finca raíz a extremos inimaginables en Colombia hasta hace unos años, comparables solamente con los de las grandes ciudades como Nueva York, París o Londres. Además de sus inversiones en propiedades rurales y urbanas, Los narcotraficantes particularmente los de Cali han dedicado muchas de sus ganancias a comprar empresas legítimas, la mayoría de ellas a nombre de parientes o testaferros, a través de las cuales han legalizado buena parte de su fortuna. Según comentó una alta fuente de los servicios de inteligencia del Estado a SEMANA, "la organización empresarial del cartel de Cali se extiende prácticamente a todos los sectores económicos tales como inmobiliarias, constructoras, laboratorios farmacéuticos, empresas agropecuarias y de ganadería, casas de cambio, compra-ventas, asesorías contables, financieras y empresas de transporte". ¿Cuántas son esas empresas? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Sólo la lista de compañías que el gobierno de Estados Unidos bloqueó, de acuerdo con la orden ejecutiva del presidente Clinton de octubre de 1995, incluía 262. Según Francisco Thoumi, "es probable que los fondos generados por esta industria se hayan incorporado a muchas, si no a la mayoría de las actividades económicas del país". Uno de los sectores en los cuales más claramente se ha notado la presencia del dinero del narcotráfico es en los Sanandresitos que se encuentran en casi todas las ciudades colombianas. A través del contrabando los narcotraficantes han logrado lavar miles de millones de dólares, comprando con el dinero proveniente de las ventas de droga cientos de artículos que incluyen la más variada gama de electrodomésticos, computadores, textiles, comestibles, cigarrillos, licores y muchos otros, para venderlos después en el país a precios inclusive por debajo del costo, con lo que legalizan buena parte de sus ganancias. Pura pinta Paradójicamente, contrario a lo que se podría pensar por la magnitud de las cifras, el narcotráfico no le ha ayudado a la economía colombiana. Si bien los recursos ilegales han alimentado grandes fortunas individuales, llegando incluso a impulsar ciertas regiones durante algunos años, su efecto sobre la economía ha sido mucho más negativo que positivo. Una revisión de los efectos nocivos del narcotráfico ayuda a entender esta aparente contradicción. Según un analista económico consultado por SEMANA, "el narcotráfico, por una parte, ha generado presiones hacia una revaluación real del peso, lo que en pleno proceso de apertura ha atentado contra las exportaciones y ha abaratado las importaciones. De otra parte, si bien ha inyectado más dinero a la economía, esos recursos se destinan por lo general a actividades poco productivas y de carácter especulativo". La única excepción importante a esta tendencia se encuentra en el sector de la construcción, que ha aumentado la demanda de mano de obra no calificada e insumos básicos. Pero los abundantes recursos ilegales también han generado grandes distorsiones económicas que han hecho que muchas empresas legales hayan dejado de ser rentables. El mejor ejemplo de este fenómeno es la compra de buena parte de las mejores tierras rurales del país, que pasan a convertirse prácticamente en lotes de engorde. Por su parte, el sector industrial se ha visto seriamente afectado por la competencia desleal generada por la subfacturación de importaciones y el contrabando utilizados para lavar los dólares ilegales. Lo más grave del asunto es que el flagelo ha ido abriendo una profunda herida en las bases de la economía nacional. Su enorme poder generador de violencia y corrupción ha logrado minar la existencia de garantías en todos los ámbitos de la vida nacional. Los sobrecostos inherentes a la violencia y a la inseguridad, la zozobra generada por la fragilidad del sistema político y hasta la incertidumbre sobre los derechos a la propiedad y a la vida han constituido poco a poco una gran desventaja para la economía nacional. El poder adquirido por los narcotraficantes radica no sólo en haberse convertido en los dueños de buena parte del país, sino también en la forma como han ido transformando los valores de la sociedad, fomentando la corrupción y estimulando el desprecio por la ley. Como dijo el politólogo Juan Tokatlián a SEMANA, "los narcotraficantes son en Colombia una clase criminal en franco proceso de consolidación que busca como tal legitimidad social, dominio político e influencia económica. Y una clase social en ascenso actúa sin principios, con una lógica pragmática que busca hacer presencia en la sociedad y conseguir la legitimación como sea, no importan los métodos". Contra la pared Las sociedades en las cuales han surgido grupos similares han tenido una de tres opciones: atacarlos, legitimarlos o terminar absorbidas por ellos. En el caso colombiano, si bien en un principio se ignoró la importancia de esta nueva clase e inclusive muchos círculos sociales llegaron a aceptarla, la tendencia ha ido cambiando. Así lo demuestra el hecho de haber llegado a un proceso como el 8.000, en el cual se han develado por primera vez los más íntimos vínculos del narcotráfico con la sociedad sin tener en cuenta la importancia de los personajes. Pero aún falta mucho por hacer. A pesar de la guerra que las autoridades han librado contra el narcotráfico, los montos de las fortunas de los grandes capos de la droga y la incapacidad del Estado para condenarlos y expropiarles sus bienes demuestran que ser delincuente sigue siendo un buen negocio en Colombia. "Con esto precisamente es con lo que queremos acabar dice el ministro de Justicia Carlos Medellín, y ese es el objetivo de los proyectos de ley que presentó el gobierno al Congreso. Si no se le quiebra la columna económica a los narcotraficantes van a seguir en lo mismo". El fiscal general Alfonso Valdivieso va aún más allá. Para él, aunque la aprobación de estos proyectos es deseable, "lo más importante es que la sociedad esté decidida a actuar contra el narcotráfico" . Quizá sólo así Colombia podrá evitar que el día de mañana terminen los narcotraficantes siendo los únicos dueños del país. Gilberto y Miguel Rodríguez US$ 12.000 millones Los narcotraficantes colombianos con mayor poder económico son los jefes del cartel de Cali. Las autoridades comparan su fortuna con la de Pablo Escobar pero aseguran que la de los Rodríguez Orejuela es mucho mayor porque nunca financiaron una guerra frontal contra el establecimiento y porque la mayoría de sus inversiones, a diferencia de Escobar, se centran en la creación de empresas productivas. Todo el poder económico de los Rodríguez está representado en laboratorios químico-farmacéuticos, especialmente en la compra, venta, procesamiento, representación, importación y exportación de productos químicos en general. Esta infraestructura la complementan con una gran cadena de droguerías, entre ellas la famosa Drogas La Rebaja, que deja utilidades cercanas a los tres millones de dólares anuales. Según estimativos de la DEA, los traficantes del cartel de Cali obtienen ganancias anuales de Estados Unidos por cerca de 6.000 millones de dólares, de los cuales a los hermanos Rodríguez Orejuela les corresponderían 3.000 millones. De acuerdo con las autoridades, de esos 3.000 millones les quedan libres cerca de 1.000, y si se tiene en cuenta que el cartel de Cali mantuvo estable su mercado por un período de más o menos 12 años, los Rodríguez tendrían hoy en su bolsillo 12.000 millones de dólares aproximadamente. En su solicitud de extradición a Colombia, Estados Unidos sindica a los Rodríguez, de haber ingresado cada uno de ellos 200.000 kilos de coca, cuyo valor en el mercado es de aproximadamente 4.000 millones de dólares. Estas cifras contrastan con lo poco que han podido descubrirle las autoridades colombianas. La Fiscalía General de la Nación dispuso el embargo y secuestro de 119 propiedades de los Rodríguez, además del bloqueo a 18 sociedades. Los herederos de Pablo Escobar US$ 8.000 millones En octubre de 1987 la revista Forbes dijo que Pablo Escobar Gaviria era uno de los hombres más ricos del mundo. Según la publicación el activo neto de Escobar para esa época era de 3.000 millones de dólares. Un año más tarde el extinto jefe del cartel de Medellín pagó impuestos sobre 106 inmuebles registrados en el catastro de la capital antioqueña y, según un testamento que escribió de su puño y letra en 1983, su herencia ascendía a 120 millones de dólares, lo cual es insignificante frente a los cálculos de la revista Forbes y de una biografía publicada en Vanity Fair en 1992, en donde se asegura que Escobar recaudaba mensualmente 100 millones de dólares. Algunos reportes de la Dirección Nacional de Estupefacientes le atribuyeron a Escobar la propiedad de hoteles en Venezuela, Estados Unidos y Panamá, acciones de la casa matriz de dos bancos europeos, haciendas en Jamaica, Martinica y otras islas del Caribe y títulos valores adquiridos, inclusive, en la bolsa de Tokio. Escobar amasó una gran fortuna desde los años 70. La primera inversión en Estados Unidos la hizo en 1980, año en el que compró una casa amoblada en Miami Beach (5860 N. Bay Road) con cinco cuartos, cuatro baños y una piscina, por un valor de 762.500 dólares. Construida en 1948, la casa tenía vista a la bahía de Biscayne y estaba decorada con muebles de estilo chino y cabezas de antílopes y venados. A pocas cuadras vivían dos integrantes del famoso conjunto musical Bee Gees: Robin y Barry Gibb. Un año más tarde Escobar pagó ocho millones de dólares por un edificio de cinco pisos y 70 apartamentos en la zona de Plantation. Pablo Escobar gastó parte de su inmensa fortuna en la guerra que sostuvo desde 1989 con el gobierno colombiano. Aún así las autoridades le calculan su fortuna en 8.000 millones de dólares. Sin embargo los organismos de seguridad del Estado creen que la gran mayoría de esa plata está dispersa por todo Colombia, e incluso por varias partes del mundo. Escobar utilizó tantos testaferros que, según las autoridades, Roberto Escobar, el hermano del capo, es la única persona que sabe realmente a nombre de quiénes están muchas de sus propiedades. La herencia de Escobar es un tesoro muy preciado y por eso en su familia, que siempre se caracterizó por la unidad, hay más de una fricción por el testamento del capo. Helmer Herrera US$ 11.000 millones Toda la plata que le ha llegado a 'Pacho' Herrera por el tráfico de drogas la ha legalizado en la comercialización de insumos y productos avícolas a través de las diferentes haciendas y granjas de su propiedad. Herrera también ha lavado dinero mediante la adquisición e inversión en la compraventa, construcción y comercialización de finca raíz, representadas en inmobiliarias y grandes urbanizaciones como, por ejemplo, la urbanización La Alquería, que consta de varias torres con más de 10 pisos cada una y con todas las comodidades y lujos imaginables. Aunque 'Pacho' Herrera es quizás el narcotraficante del que menos se sabe, las autoridades creen que es el hombre más rico del cartel de Cali. Herrera es quien se encarga de lavar el dinero y, además, es el que le cambia los dólares a todos sus socios y a los narcos del norte del Valle del Cauca. En varios allanamientos realizados por la Policía se han encontrado documentos con pistas en este sentido. Se sabe que Herrera tiene la mayoría de sus propiedades a nombre de más de una decena de testaferros. Según las autoridades, la fortuna de Pacho Herrera podría estar cercana a la de los Rodríguez Orejuela y representada en unos 11.000 millones de dólares. Justo Pastor Perafán US$ 12.000 millones Entre las propiedades que tiene este ex sargento del Ejército están el famoso hotel Chinauta Resort, avaluado en 25 millones de dólares, y 1.704.808 metros cuadrados de la isla Barú, cuyo valor comercial supera los 426 millones de dólares. Pero eso no es todo. Según investigaciones de las autoridades, Perafán tiene empresas en Colombia, Madrid, Roma y Moscú. El patrimonio de este hombre, que actualmente tiene en su contra una orden de captura por presunto enriquecimiento ilícito, va desde la explotación hotelera hasta salones de belleza y diseño, pasando por su participación en una mina surafricana y un oleoducto en el ex territorio soviético. Además, en sociedad con sus nueve hijos, constituyó un bloque de 12 sociedades en Colombia cuyos activos declarados superan los 20 millones de dólares. Un cálculo conservador de la fortuna de Perafán sería de alrededor de 12.000 millones de dólares. Según el subdirector de la Policía Nacional, general Luis Enrique Montenegro, "la de Perafán es una de las fortunas más grandes de que se tenga noticia. Incluso podría superar la calculada a los hermanos Rodríguez Orejuela". Iván Urdinola US$ 6.000 millones La familia Urdinola es oriunda del municipio vallecaucano de El Dovio, uno de los escenarios preferidos por la temible banda comandada por el tristemente célebre Jesús María Lozano, 'El Cóndor'. El Dovio, junto con Betania, Cartago, Roldanillo y La Victoria, fue uno de los epicentros de la época más violenta que vivió el país en los años 50. El oficio por el cual sus paisanos conocían a Iván Urdinola era el de carnicero, pero su fortuna la amasó, según las autoridades, en el negocio del narcotráfico. Urdinola, uno de los jefes del llamado cartel del Norte del Valle, invirtió buena parte de esa fortuna en haciendas ganaderas en el Valle del Cauca, la Costa Atlántica y los Llanos Orientales. De acuerdo con las autoridades, Urdinola, quien se encuentra detenido en la actualidad, es dueño de unas 200.000 hectáreas en todo el país. Dos de sus fincas _La Lorena (nombre de su esposa) y La Porcelana_ están avaluadas en más de 30 millones de dólares. Urdinola también posee grandes extensiones de tierra en el País Vasco y en Centroamérica. Para las autoridades la fortuna de Urdinola está calculada en 6.000 millones de dólares. Curiosamente, Urdinola ha explicado su incremento patrimonial diciendo que tanto él como su esposa Lorena Henao y su hijo menor se han ganado en muchas ocasiones distintas loterías del país. Miki Ramírez US$ 6.000 millones Miki Ramírez es uno de los pocos hombres en Colombia que decidió declararle la guerra a Pablo Escobar luego de que el jefe del cartel de Medellín asesinara en la cárcel de la Catedral a Fernando y Mario Moncada y a William y Enrique Galeano. El, junto con 11 hombres más, hizo parte del famoso grupo que se denominó 'Los 12 del patíbulo', quienes quedaron a paz y salvo con la justicia por su colaboración para destruir el imperio de Escobar. Miki Ramírez está considerado por las autoridades como uno de los jefes del cartel de la Costa. Según documentos incautados por la Policía, Ramírez es dueño de una finca que supera los 50 millones de dólares; del 80 por ciento de Sanandresito y de urbanizaciones, apartamentos y casas en todo el país. De acuerdo con arqueos realizado por las autoridades, Ramírez habría acumulado con el procesamiento y tráfico de drogas una fortuna cercana a los 6.000 millones de dólares. Es de tales dimensiones la fortuna de Ramírez que él mismo canalizó el río Magdalena y construyó una represa en el municipio de Zambrano, en el sur de Bolívar, para darle agua a 12 municipios. Juan Carlos Ramírez Abadía US$ 6.000 millones Juan Carlos Ramírez, 'Chupeta', es conocido por las autoridades como el sucesor de los hermanos Rodríguez Orejuela y es quizás uno de los narcotraficantes más jóvenes y poderosos del país. El pasado 15 de marzo decidió someterse a la justicia y se entregó a las autoridades en Cali. Hasta ahora los organismos de seguridad le han encontrado a 'Chupeta' una fortuna de alrededor de 34 millones de dólares. Los documentos incautados por la Policía en los últimos 54 allanamientos permitieron establecer que tiene registradas a su nombre 32 empresas. En esos documentos se afirma que Ramírez Abadía es dueño de empresas ganaderas, de haciendas dedicadas al cuidado de caballos finos y a la producción agrícola, de una cadena de hoteles y otra de droguerías, de inmobiliarias, de constructoras y hasta de firmas dedicadas a prestar asesorías financieras. El hecho de que 'Chupeta' acepte tener todas estas propiedades hace pensar que su fortuna es muchísimo más grande de lo que las autoridades le han descubierto. Una fuente policial la calcula cercana a los 6.000 millones de dólares. Familia Ochoa US$ 6.000 millones Sin duda los narcotraficantes más astutos de todos han sido los hermanos Ochoa. No sólo uno de ellos ya está en libertad y los otros dos en los próximos días saldrán de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, sino que son los que más éxito han tenido en mantener su riqueza intacta. Aunque al someterse a la justicia entregaron, entre otras cosas, la finca Angelópolis, de 4.000 hectáreas, un edificio equipado donde actualmente funciona la fiscalía regional de Medellín y cinco millones de dólares, ellos son quizás los mayores terratenientes de todo el país. Se dice que el día que completaron el millón de hectáreas a su nombre celebraron con champaña en la cárcel. La cifra exacta del monto de la fortuna de los Ochoa ha sido muy difícil de calcular. Sin embargo en octubre de 1987 la revista Forbes publicó que los Ochoa tenían un activo neto de 2.000 millones de dólares, cifra que, de acuerdo con las autoridades, hoy pude ser tres veces más grande, es decir de 6.000 millones de dólares. Leonidas Vargas US$ 6.000 millones Leonidas Vargas, quien es conocido por las autoridades como el 'rey de la amapola', hoy purga en la cárcel La Picota una condena de 26 años por narcotráfico y enriquecimiento ilícito. Posee una inmensa fortuna personal representada en más de un centenar de bienes en todo el país y otros tantos en el exterior. Los organismos de inteligencia del Estado calculan que Vargas tiene un activo neto de aproximadamente 6.000 millones de dólares. Como en todos los casos, la cifra de propiedades descubiertas por las autoridades es insignificante al lado de lo que tiene regado a nombre de más de 20 testaferros. Leonidas Vargas fue quizás el principal lugarteniente de José Gonzalo Rodríguez Gacha y es el hombre que controlaba, junto con las Farc, todos los movimientos del narcotráfico en Caquetá. Es dueño de varios condominios en Bogotá, hatos ganaderos, pistas de aterrizaje, un edificio en El Poblado en Medellín, más de 1.000 hectáreas cerca de La Dorada, tres joyerías y una mansión en el norte de Bogotá. De acuerdo con las autoridades, Vargas es el narcotraficante que más rápido aumentó su fortuna, pues fue de los primeros en ingresar al más rentable de los negocios de la droga: la heroína. Familia Sarria US$ 3.000 millones Si no se hubiera destapado el escándalo del proceso 8.000 Jesús Sarria y Elizabeth Montoya de Sarria seguirían siendo dos personas desconocidas para los colombianos. Sin embargo, sus nexos con la pasada campaña presidencial del Partido Liberal los convirtieron en unos de los narcotraficantes más famosos. Según estimativos de las autoridades su fortuna alcanzaría a ser de más de 3.000 millones de dólares. Tienen más de cinco empresas en Estados Unidos, tres apartamentos en un exclusivo sector de Miami, tres aviones, condominios en Aruba y San Andrés y varias fincas en diferentes sectores de Colombia. La más famosa de ellas es la hacienda Lady Di, en Cota, Cundinamarca. Elizabeth, quien fue asesinada en Bogotá el pasado 2 de febrero en circunstancias aún no esclarecidas, era conocida por sus extravagancias. Su vestuario provenía de las más importantes casas de modas de Milán y París. En el closet de una casa al norte de Bogotá se le encontraron 120 vestidos, 148 pares de zapatos, 278 blusas, 105 buzos, 70 conjuntos, 47 pares de botines y 40 bolsos. Se dice también que tenía la mejor colección de diamantes del país y que, incluso, en una subasta en Estados Unidos compró un anillo que perteneció a Imelda Marcos por 50.000 dólares.


Por sus alias los conoceréis
Una investigación revela el porqué de los apodos de algunos de los delincuentes más oscuros de Colombia.
Fecha: 02/12/2006 -1229
Jacinto Cruz quería entrar al grupo guerrillero. Para aceptarlo en la banda el jefe le impuso como requisito superar una prueba: matar a un hombre, degollarlo y beber varios tragos de la sangre de la víctima. Sin vacilar Cruz cumplió con el macabro reto y fue 'bautizado' con el apodo de 'Sangrenegra', uno de los bandidos más temibles de la época de la violencia política colombiana de mediados del siglo pasado. Aunque muchos habían oido el tristemente célebre apodo pocos sabían con certeza su origen. Eso, encontrar de dónde vienen los alias para entender la lógica con la que actúan los delincuentes, es lo que está descrito en una completa y reciente investigación de la Universidad Distrital de Bogotá titulada 'Los alias, un lenguaje de la violencia en Colombia'. Durante varios años los investigadores se dedicaron a recolectar información en todo el país y conformaron una base de datos de 500 alias. "Con respecto a la relación entre los alias y la violencia, podemos señalar cómo muchos de éstos tienen su origen en la llamada 'ley de venganza' o 'venganza de sangre'. Gran parte de los alias de los bandidos colombianos tienen sus alias relacionados con acciones violentas, producto de circunstancias familiares particulares o de situaciones sociopolíticas y económicas que ha vivido el país", explica la investigación. Según el estudio es común que los alias de los guerrilleros de los años 50 y muchos de los de ahora sean nombres de aves o animales salvajes, lo cual revela hasta dónde quienes han estado o están en la subversión se sentían más parte del 'monte' que de una sociedad de la cual se consideran excluidos. La investigación analiza los alias en dos períodos: 1929-1965 y 1966-2003. En el primer período los alias que tenían estas personas, eran asignados por cualidades, lo que hacía que se generaran mitos o leyendas. Caso contrario al segundo, en el cual se formaron grupos u organizaciones al margen de la ley con niveles de jerarquía y cuyos principales cabecillas y miembros de la organización optaban por utilizar un alias con nombres y apellidos para poder huir de la ley con mayor facilidad. Los alias de carácter violento, de habilidades y cualidades están ligados a la personalidad de los sujetos que los portan; estos tienen relación con los acontecimientos y situación que vivía y vive el país. SEMANA presenta algunos de los alias contenidos en la investigación de la Distrital, así como otros que reposan con las autoridades.- -'Alma -Negra'Noé Villarraga Ramos Era el jefe de una banda de guerrilleros que sembró el terror durante la década de los años 50 y 60. Por la crueldad y sevicia de sus crímenes decían sus propios camaradas que él no tenía alma o la tenía negra. -'Amigazo'Juan Carlos Crespo Es considerado el jefe del cartel de la heroína en Colombia. 'Amigazo' era llamado así por sus socios en el mundo del narcotráfico debido a que era considerado buen amigo y socio leal de todos los capos de la droga. Fue capturado este año en Santander de Quilichao, Cauca, y está solicitado en extradición por Estados Unidos? -'Angelito'Alfonso León Puerta Muñoz Su apodo en el cartel de Medellín fue el resultado de una ironía: era uno de los sicarios más despiadados y el que con mayor sevicia actuaba al momento de cometer sus crímenes. - 'Baygón'Marco Tulio Moya Era un sicario que trabajaba para diferentes capos del cartel del norte del Valle. Su alias fue impuesto por sus 'patrones' porque "siempre cumplía con matar". Murió en octubre de 1999 en San José de Costa Rica durante un ajuste de cuentas entre mafiosos. -'Capitán venganza'Merardo Trejos Se hizo tristemente célebre en la década de los años 50. Adoptó ese alias después de unirse a las guerrillas liberales de la época como una forma de vengar una masacre ocurrida en el cañón de Irra, entre los municipios de Quinchía y Riosucio. -'Chema balas'José María Barros Es un paramilitar acusado de asesinatos y desplazamientos en La Guajira. Su apodo refleja el gusto que este hombre tiene por disparar indiscriminadamente su fusil. -'Chopo'Mario Castaño Molina Este sicario de Pablo Escobar debe su apodo a que la primera arma de fuego que tuvo era vieja y en mal estado. En el bajo mundo ese tipo de armas eran llamadas chopos. -'El ajedrecista'Gilberto Rodríguez Orejuela Las autoridades bautizaron al jefe del desaparecido cartel de Cali con este apodo. Era una clara alusión a su forma de ser calculador, poco impulsivo y a que pensaba cada movimiento que daba en todos sus negocios. -'El alacrán'Henry Loaiza El alias de uno de los antiguos jefes del cartel de Cali tiene dos orígenes. Antes de entrar al mundo del narcotráfico era conductor de una 'chiva' que recorría los pueblos del Valle la cual estaba marcada con las palabras 'El alacrán'. La otra explicación, de acuerdo con la investigación, es que quien lo tocara se moría. -'El caracol'Alberto Orlandes Gamboa El jefe del cartel de la Costa, capturado en 1998, llamado así por su físico: era bajito, tenía una incipiente joroba y sus orejas eran bastante pronunciadas. -'El pacificador'Diego Fernando Murillo Es también conocido como 'Don Berna' o 'Adolfo Paz', jefe de un grupo paramilitar. El sobrenombre nace de la sangrienta campaña que Murillo hizo, como jefe del Bloque Cacique Nutibara, en las comunas de Medellín. Por medio de masacres y desapariciones "llevó la paz" a algunas comunas que tenían presencia de guerrilla. -'El Patrón'Pablo Escobar Los sicarios se referían al jefe del cartel de Medellín de esta manera. Era una forma de mostrarle sumisión y respeto al capo. -'Ernesto Báez'Iván Roberto Duque Su alias en las autodefensas fue una elección propia y hace referencia a Ernesto Guevara de la Serna, el Che Guevara. Duque ha reconocido que se identifica con algunos de los lineamientos políticos del Che y que su sobrenombre es un homenaje a quien considera era un gran pensador por las causas sociales. -Gabino'Nicolás Rodríguez Bautista El jefe del ELN recibió su alias de Fabio Vásquez Castaño, uno de los fundadores de esa guerrilla. Hace referencia a Gabino Barreda, uno de los precursores de la educación en México. -'Grannobles'Germán Briceño Suárez El apodo del hermano del 'Mono Jojoy' y comandante de las Farc tiene su origen en el nombre de batalla a un líder francés de la Segunda Guerra Mundial. -'Jabón'Wilber Alirio Varela Este jefe del cartel del norte del Valle es en la actualidad uno de los capos más buscados del mundo. Su apodo se debe a que su apellido coincide con el de una marca de detergentes y jabones. ? -Las Marías' Nombre con el que fue conocida una banda de seis mujeres, todas llamadas María, quienes durante varios años se dedicaron a asaltar cadenas de supermercados en Bogotá y otros municipios de Cundinamarca. -'Mochacabezas'Arnoldo Vergara Trespalacios El apodo de este paramilitar surgió por la sevicia al momento de cometer sus crímenes los cuales, generalmente, incluían la decapitación de sus víctimas utilizando machetes. Fue uno de los responsables de la masacre de Mapiripán en 1997. -'Mono Jojoy'Jorge Briceño Suárez El comandante de las Farc es llamado así desde hace muchos años. El apodo le fue impuesto al guerrillero por sus compañeros cuando era un miliciano que actuaba cerca de la Serranía de La Macarena. Sus colegas subversivos le dijeron a Briceño que se parecía a un gusano jojoy que es de esa zona y el cual es blanco y gordo. En ese entonces como su cabello era castaño claro, lo comenzaron a llamar 'Mono Jojoy'. -'Nikita'Yunel Torres Esta voluminosa mujer de 29 años de edad fue arrestada y acusada por la Fiscalía sindicada de asesinar a sueldo a por lo menos 12 hombres en 2003. Su sangre fría y su habilidad con la pistola hicieron que le pusieran el sobrenombre de la protagonista de la serie de televisión sobre una asesina profesional. -'Pinina'John Jairo Arias Tascón Trabajaba para Pablo Escobar. Éste le puso ese alias porque, según el capo, los ojos del sicario -muerto en 1990- eran muy parecidos a los de la actriz argentina Andrea del Boca, que interpretó en los años 70 el papel de Pinina en Papá Corazón. -'Popeye'John Jairo Velásquez Vásquez Detenido en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita es el único de los hombres de Pablo Escobar que aún vive. El alias le fue impuesto debido a su parecido físico con el personaje de las caricaturas. -'Rambo'Fidel Castaño Gil Así se conoció al hermano mayor del clan paramilitar y uno de los fundadores de las autodefensas. Su sobrenombre le fue impuesto por la habilidad y valor que demostraba en combate, la cual, según sus hombres, era comparable a la del personaje cinematográfico protagonizado por Silvester Stallone. -'Rasguño'Hernando Gómez Bustamante Es uno de los jefes del cartel del norte del Valle, detenido actualmente en Cuba. Siendo muy joven recibió un disparo el cual le rozó una mejilla y le dejó una cicatriz. Cuando sus 'colegas' le preguntaron qué había pasado él siempre decía que era un simple rasguño. -'Tirofijo'Pedro Antonio Marín Fue el primer alias que le dieron sus compañeros cuando se crearon las Farc hace mas de 40 años, debido a su buena puntería. El guerrillero adoptó años más tarde el alias de 'Manuel Marulanda Vélez', en homenaje al líder comunista de Antioquia y uno de los promotores del Frente Popular, asesinado en 1951. -'Triple Cero'Salvatore Mancuso Este era uno de los códigos por medio del cual los radiooperadores paramilitares se referían al hoy desmovilizado ex jefe de las AUC. Como los generales del Ejército se identificaban con tres soles, los tres ceros eran el equivalente para algunos paramilitares. -'Yarumo'Vicente Castaño Fidel Castaño Gil le puso a su hermano Vicente, unos de los hombres fuertes de las AUC de hoy, ese apodo, debido al interés que este último mostraba en desarrollar proyectos agrícolas. El apodo surgió de un programa de televisión llamado Las aventuras del profesor Yarumo en el que el protagonista era un agrónomo.