lunes, 6 de octubre de 2008

ORLANDO HENAO & EL CLAN HENAO



OJO POR OJO
Según la autoridades, a las dos horas del asesinato de "Don Efra" su amigo, el "hombre del Overol", ya lo había vengado.

Fecha: 02/19/1996 -716
Pocas horas despues de su muerte, Efraín Hernández ya había sido vengado. En efecto, no habían terminado las autoridades de levantar el cadáver del presunto narcotraficante del cartel del norte del Valle del Cauca cuando uno de sus más grandes amigos se había encargado de vengar su muerte y hacer justicia por su propia mano. La manera como ocurrieron los hechos más parece una clásica película de vendetta siciliana que un ajuste de cuentas entre bandidos criollos.De acuerdo con los organismos de seguridad, el jueves 7 de noviembre se reunieron a las 11 de la mañana en la oficina de Representaciones Mónaco, en el centro comercial Hacienda Santa Bárbara, al norte de Bogotá, Efraín Hernández, Alfredo Haddad, Herman Wechsler y Fernando Cifuentes, quien con sólo 32 años se había convertido en hombre de confianza de 'Don Efra'. "Era el responsable del manejo de las rutas, la entrega de mercancías y el recibo del dinero en el exterior", dijo a SEMANA uno de los investigadores. La reunión había sido convocada de manera urgente por el propio 'Don Efra', quien exigía a Cifuentes que le rindiera cuentas de un cargamento de 7.000 kilos de cocaína que había sido despachado desde hacía 60 días y todavía no se sabía de su suerte. El posible decomiso del cargamento, más la notoriedad que había adquirido con la captura de su ex esposa, la modelo Sandra Murcia, lo tenían bastante nervioso. Al no llegar a un acuerdo con su empleado, 'Don Efra' ordenó un receso a la una y 30 de la tarde. Los cuatro regresaron a las tres y 30 y siguieron discutiendo sobre la pérdida de los 7.000 kilos de cocaína. Un poco antes de las cinco de la tarde, y al no poder explicar la pérdida de la droga, Cifuentes sacó su pistola y empezó a disparar contra 'Don Efra', Haddad y Wechsler. Los dos primeros murieron en el acto, pero Wechsler, a pesar de un balazo en el hombro, sobrevivió y antes de trasladarse en su propio vehículo a la Fundación Santa Fe para ser atendido por su médico de confianza, llamó a quien las autoridades han identificado como el 'Hombre del Overol', estrecho amigo y socio de 'Don Efra', y le contó todo lo sucedido. Según Miguel Rodríguez, el 'Hombre del Overol' es Orlando Sánchez. Sin embargo, las autoridades no han querido referirse a la identidad de este personaje para no entorpecer las investigaciones. De acuerdo con los organismos de seguridad, el 'Hombre del Overol', tan pronto fue enterado de los hechos decidió vengar la muerte de su amigo. Por esto le ordenó a varios escuadrones de sicarios que lo acompañaran de inmediato hasta la residencia de Fernando Cifuentes, al suroccidente de Bogotá. Una vez allí le informó sobre la muerte de 'Don Efra'. Cifuentes se mostró extrañado y le dijo que si había que poner dinero para acabar con los asesinos él estaba dispuesto a pagar lo que fuera necesario. El cinismo de Cifuentes hizo enfurecer a su interlocutor, quien le gritó que ya sabía toda la verdad y que dejara de seguir fingiendo. Según las autoridades, el 'Hombre del Overol' le dijo: "Tú eres el asesino. Wechsler confesó todo". Ante las evidencias, Cifuentes no tuvo más que aceptar su culpabilidad y lo único que le suplicó fue que no atentara contra su familia. Esta solicitud no impidió que de inmediato Cifuentes fuera torturado y luego asesinado. A las siete y 30 de la noche el hombre que había disparado contra 'Don Efra' había dejado de existir. Media docena de miembros de la organización fueron ejecutados esa misma noche en Bogotá, Medellín y Cali. Se ha especulado que los otros muertos eran o guardaespaldas de 'Don Efra' a quienes se les habría cobrado su negligencia con su jefe o guardaespaldas de Cifuentes a quienes los amigos de 'Don Efra' le habrían pasado cuenta de cobro.Pese a que el crimen de 'Don Efra' parece esclarecerse aún quedan muchas dudas para los organismos de seguridad: ¿Cifuentes actuó solo o trabajaba para otros narcos? ¿Por qué la vigilante de la oficina de 'Don Efra' declaró que el día del asesinato sólo habían ingresado tres personas al despacho y no cuatro? Sobre lo que no hay duda para las autoridades es que el 'Hombre del Overol', sea quien sea, se ha convertido en el personaje más tenebroso del bajo mundo. Siete ajustes de cuentas en tres ciudades a las dos horas de un asesinato es un récord aun en esos círculos. No le faltaba razón a Miguel Rodríguez cuando le decía a Pacho Herrera: "Este hombre está resultando peor que Pablo".

EL HOMBRE DEL OVEROL

En una llamada entre Miguel Rodríguez y Pacho Herrera, quedó en claro que todos le temen. SEMANA revela quién es. Sería el mismo que ordenó la muerte de Elizabeth Montoya.

Fecha: 11/18/1996 -755

El fin de semana antepasado, cuando el periódico El Tiempo divulgó una grabación que contenía tres conversaciones telefónicas entre Miguel Rodríguez Orejuela y Helmer Pacho Herrera, ocurridas 24 horas después de un atentado en el cual resultó gravemente herido William, el hijo de Rodríguez, en mayo de este año, los apartes que más impactaron fueron los relacionados con el pánico que sentían los dos jefes del cartel de Cali hacia el sujeto que identificaron en la conversación como el 'hombre del overol'. En uno de los más dramáticos pasajes de la charla, Rodríguez le decía a Herrera que esa persona había resultado "peor que Pablo Escobar". Las referencias al temor que despertaba el misterioso personaje no culminaban ahí. Rodríguez, quien para la época llevaba ya casi 10 meses en la cárcel de La Picota, le pedía a Herrera, quien aún huía de las autoridades, que buscara la manera de hablar con el sujeto con el fin de aclarar unos asuntos. "Usted por qué no hace un gran favor _le solicitaba Rodríguez_, ¿por qué no trata de hablar con 'Overol' y le dice que la persona indicada es el 'Chupasangre'? Hombre, que por qué no hablamos a través de 'Chupasangre'. Pero que qué más claridad, ¡Dios mío! Que donde haya el más mínimo detalle en esa contabilidad que haya que explicarse se explica 10 veces". Herrera, más bien pesimista, le contestaba: "Yo ya no valgo nada, porque estoy muy perseguido y muy jodido.... poco puedo hacer, ya no tenemos amigos... ya no hay un solo peón". Y más adelante agregaba: "La verdad es que yo no quiero morir, ni quiero que maten a mi familia". Al conocerse las grabaciones, el 'hombre del overol' comenzó a asustar ya no a Rodríguez y a Herrera, sino a los colombianos, que no podían imaginar que los principales cabecillas del cartel de Cali hablaran en esos términos de una persona cuya descripción, según ellos, correspondería a la de uno de los más sanguinarios criminales de la historia del país. SEMANA indagó durante cuatro días con miembros de los organismos de seguridad del Estado, investigadores judiciales y fuentes de una agencia antidrogas extranjera, sobre el tema. Así mismo, consultó a algunos abogados vinculados a los procesos contra los principales cabecillas de los carteles. Finalmente, obtuvo respuestas a nueve preguntas que le formuló por escrito a Miguel Rodríguez Orejuela sobre este caso (ver recuadro). Gracias a todas estas consultas, la revista pudo establecer la identidad del misterioso personaje. Se trata de Orlando Sánchez Cristancho, un hombre de edad cercana a los 40 años, caballista, vinculado a negocios de automóviles y joyas, y que durante muchos años trabajó muy de cerca con los hermanos Rodríguez Orejuela. Según una fuente de los organismos de seguridad, "se trata de un personaje que ha servido de puente permanente para negocios de los carteles colombianos con la mafia mexicana". Todo indica sin embargo que hoy se encuentra distanciado de los Rodríguez. En un principio, los organismos de seguridad creyeron que el 'hombre del overol' también podía ser Orlando Henao Montoya, un ex agente de la Policía de más de 40 años de edad, casado y cuñado de Iván Urdinola Grajales, el hombre que fue detenido hace unos cuatro años, sindicado por las autoridades como jefe del cartel del norte del Valle del Cauca. La hermana del 'hombre del overol', Lorena Henao Montoya, es la esposa de Urdinola. Sin embargo, al ser consultadas de nuevo las mismas fuentes de seguridad una vez conocidas las respuestas de Miguel Rodríguez, todos inclinaron sus análisis hacia Orlando Sánchez y consideraron como "altamente posible" que el 'hombre del overo'' sea él. El apodo de 'overol' se debería a la inicial de su nombre. "Esta es una técnica muy usual en las comunicaciones entre estos personajes, usar un nombre cuya primera letra corresponda a la inicial del nombre", agregó una de las fuentes de seguridad. En cuanto a la referencia al 'chupasangre', la revista pudo establecer que no se trata de ningún peligroso delincuente, sino del abogado de los Rodríguez, Juan Fernández Carrasquilla, que se habría ganado ese apodo por su fama de cobrar muy altas tarifas por sus honorarios profesionales. No se trata de un apodo peyorativo sino más bien de una broma. Fernández es un hombre respetado tanto por sus clientes como por el medio de los abogados y por la propia Fiscalía."El término chupasangre hizo tanta carrera en este medio _le explicó a SEMANA uno de los penalistas consultados_ que se convirtió en un genérico y ahora a casi todos los abogados nos dicen así nuestros clientes". ¿Quién es él? El nombre de Orlando Sánchez comenzó a mencionarse con insistencia por los funcionarios de la Fiscalía y el DAS que tienen a su cargo la investigación sobre el asesinato de Elizabeth Montoya de Sarria. De acuerdo con esas investigaciones a Sánchez se le endilga la mayor responsabilidad como autor intelectual del asesinato de la triste célebre 'Monita retrechera'. Según los investigadores, Orlando Sánchez habría aprovechado la crisis política para convencer a algunos miembros del cartel de Cali y a algunos políticos de la necesidad de eliminar a Elizabeth Montoya. Los agentes que investigan el crimen han logrado determinar que el principal motivo que tuvo Sánchez para organizar el asesinato, tiene que ver con una deuda pendiente de 11 millones de dólares que él tenía con la Sarria. Esa deuda era de un negocio que habían hecho los dos personajes, de diamantes conseguidos en el mercado negro y de caballos de paso fino, uno de los mayores hobbies que tenía Elizabeth Montoya. La investigación ha demostrado que para perpetrar el crimen, Sánchez contrató al ex capitán de la Policía, Guillermo Pérez Monsalve, a quien le pagó una fuerte suma de dinero. Pérez es un hombre experto en explosivos, contraguerrilla y operaciones de asalto. El oficial, que está radicado en Estados Unidos, era muy cercano a la familia Sarria y durante varios años manejó los negocios de Elizabeth Montoya en Miami. Dudas aclaradas A Miguel Rodríguez el tema del atentado en el que casi pierde la vida su hijo William, lo tuvo durante varios días aterrorizado. De acuerdo con informes de inteligencia, el jefe del cartel de Cali realizó varias llamadas a sus antiguos socios que todavía estaban en libertad con el fin de buscar un puente directo con 'el hombre del overol' para conocer las razones que, supuestamente, lo habían llevado a atacar a su familia. Sus dudas comenzaron a despejarse unas horas después del atentado y de las llamadas telefónicas a Herrera, cuando William Rodríguez todavía se encontraba convaleciente en una de las clínicas de Cali. En una comunicación telefónica celular, el hijo de Miguel Rodríguez le contó que una persona que se había identificado como muy cercana al 'hombre del overol' lo había visitado en la clínica. El emisario le habría explicado que el atentado perpetrado el 24 de mayo en un restaurante de Cali, donde fueron acribilladas cinco personas que acompañaban al joven Rodríguez, no iba dirigido contra él sino contra Nicol Antonio Parra Toro, su jefe de seguridad, quien según el emisario del 'hombre del overol' tenía algunas cuentas pendientes. William le dijo a su padre que el emisario había sido muy claro en afirmar que en ningún momento habían buscado herirlo en el ataque y que había que evitar a toda costa que se desatara una guerra entre familias. A partir de ese momento la tensión comenzó a ceder. Otras conversaciones telefónicas de Miguel Rodríguez confirmaron la historia que su hijo le había relatado. El tema pasó a un segundo plano hasta cuando el fin de semana antepasado El Tiempo reveló las conversaciones grabadas por organismos de seguridad. Lucha por el poder Pero aunque el asunto del 'hombre del overol' aparentemente se resolvió, las autoridades quedaron convencidas de que el episodio era apenas la punta del iceberg del grave problema que en ese momento comenzaban a enfrentar los Rodríguez y sus aliados: la paulatina pérdida de control del negocio que lideraron durante tantos años. Los distintos carteles del Valle parecen ahora dispuestos a jugarse el todo por el todo en busca de ese control. Según las distintas fuentes judiciales consultadas por SEMANA, cinco grupos estarían en capacidad de dar la pelea. El primero estaría conformado por el cartel del Norte del Valle, liderado por Iván Urdinola, cuñado de Orlando Henao Montoya. "Algunos hombres de este grupo creen que los Rodríguez no han sido leales y que han revelado a las autoridades secretos de las actividades y delitos de la gente del norte", le explicó a SEMANA una fuente de un organismo de seguridad del Estado. El segundo grupo en contienda está en cabeza del 'hombre del overol', Orlando Sánchez. Según las autoridades, Sánchez y su gente han venido tomando decisiones sin consultar con sus jefes encarcelados en La Picota. "Le hicieron saber a los carteles de la Costa y de Bogotá que ellos eran los que estaban mandando en ese momento, y que cualquier decisión de embarques de cocaína, tenía que ser previamente consultada con ellos" , señaló a SEMANA una de las fuentes de seguridad. Un tercer grupo en disputa por el poder sería el integrado por uno de los más importantes carteles de la droga de México. Según las autoridades colombianas, esta organización internacional trabaja desde hace varios años con los Rodríguez. Para las agencias antidrogas extranjeras, los mexicanos conforman una organización muy poderosa y sanguinaria. Su jefe, Amado Carrillo, ha impuesto la ley del talión: ojo por ojo y diente por diente. Por esa razón los demás grupos que trabajan en llave con los Rodríguez le tienen pánico a los mexicanos. "Los mexicanos estaban muy molestos con los Rodríguez y los responsabilizaban de los cargamentos de droga que cayeron en los jets 727 decomisados en los últimos años", señaló a SEMANA un oficial antidroga.El cuarto grupo lo conforma un pequeño núcleo de narcotraficantes emergentes que se ha hecho conocer como la nueva generación en el negocio de la cocaína y pretende quitarse el yugo impuesto durante años por la jefatura tradicional del cartel de Cali. Estos hombres pregonan que la ventaja que tienen sobre los demás, es que ellos carecen de antecedentes judiciales y la identidad de sus líderes es desconocida por los organismos de seguridad. El quinto grupo serían los herederos del cartel de Medellín, que se niegan a dejar su lugar en el negocio. Como puede verse, el caso del 'hombre del overol' confirma que, a pesar de los golpes propinados por las autoridades a los grandes carteles en esta década, el negocio de la droga sigue en firme desarrollo y que mientras haya millones de consumidores en Estados Unidos y Europa, siempre habrá una nueva generación de narcotraficantes en capacidad de proveer la droga cuando los jefes del negocio caen en poder de las autoridades, y dispuestos, si es necesario, a desatar una guerra para asumir el liderazgo de esta actividad ilícita.

Apenas se conocieron las grabaciones en que Miguel Rodríguez y Pacho Herrera hablaban del 'hombre del overol', SEMANA indagó con las autoridades con respecto a su posible identidad. Las hipótesis se centraron en Orlando Henao Montoya y Orlando Sánchez. El viernes, cuando la edición estaba a punto de cerrarse, un abogado vinculado a los hermanos Rodríguez Orejuela contestó una consulta de la revista con respecto a si Miguel Rodríguez deseaba responder una entrevista por escrito sobre el tema del 'hombre del overol'. El abogado dijo que sí. El sábado en la mañana, Miguel Rodríguez envió a SEMANA la respuesta a nueve preguntas sobre el caso del 'hombre del overol'. Lo identificó como Orlando Sánchez, descartando a Henao, algo que las fuentes de los organismos de seguridad consultados de nuevo tras conocerse las respuestas a la entrevista, consideraron como "altamente posible". El siguiente es el texto íntegro de la entrevista.SEMANA: De acuerdo con las consultas a fuentes de los organismos de inteligencia, la Fiscalía, el DAS, el Ejército e incluso agencias de Estados Unidos, existe la idea de que el 'hombre del overol' puede ser Orlando Henao Montoya o, en su defecto, Orlando Sánchez. ¿Están acertadas esas fuentes?Miguel Rodriguez Orejuela: No tiene sentido que el 'overol' sea el señor Orlando Henao, cuñado de Iván Urdinola, que es compañero nuestro en esta cárcel. Con Iván tenemos una excelente relación. Parece que, en cuanto a Orlando Henao, como siempre se pifiaron los organismos de seguridad, tanto nacionales como extranjeros. SEMANA: ¿Quién es entonces 'Overol'? Y algo más, en su conversación con Helmer Pacho Herrera, usted le dice que está dispuesto a explicar, si es necesario 10 veces, el tema de la contabilidad. ¿A qué negocio se está refiriendo?M.R.O.: 'Contabilidad' es una palabra figurativa para referirme a un anónimo que fue enviado a las autoridades contra Orlando Sánchez y que él creía que había sido yo el autor del anónimo. Esto se aclaró. 'Overol' es Orlando Sánchez y 'contabilidad' es anónimo.SEMANA: ¿Cuál es la relación de negocios que ustedes han tenido con los grupos de México y Perú, de los que dicen las autoridades que están muy molestos con la falta de claridad que ha habido en el tema del hombre identificado como 'Overol'?M.R.O.: Esto queda claro con mi respuesta anterior.SEMANA: Las mismas fuentes de los organismos de seguridad dejaron en claro que su temor ante ese hombre obedeció al atentado en el cual resultó gravemente herido su hijo William, a partir del cual usted pensó que se iba a desatar una guerra que se llevaría por delante a las familias. ¿Qué hay detrás de este análisis hecho por las autoridades?M.R.O.: Claro, como padre de William tenía que estar temeroso por lo que le pudiera pasar a él. En ese momento no tenía claro qué estaba pasando. El análisis hecho por las autoridades no se ajusta a la verdad. No somos hombres de guerra y consideramos que no tenemos enemigos.SEMANA: Esas mismas fuentes señalan que unos días después, cuando su hijo William estaba en recuperación por las heridas recibidas, usted tuvo una larga conversación telefónica con él. En ella William le aclaró que el atentado no iba dirigido contra él personalmente sino contra Nicol Antonio Parra, jefe de escoltas de su hijo, quien tenía cuentas pendientes, y que por esa razón lo asesinaron. ¿Eso es cierto?M.R.O.: Mis indagaciones y los comentarios callejeros me tranquilizaron porque todo apunta a que la razón del atentado era por problemas personales del señor Nicol A. Parra, amigo de uno de los amigos de mi hijo.SEMANA: De acuerdo con las fuentes consultadas, una vez fueron detenidos usted, su hermano Gilberto, y los demás miembros de la cúpula del denominado cartel de Cali, se inició una pugna interna por el control del negocio. Las fuentes identifican cinco grupos que están en disputa de ese liderazgo. El primero está conformado por la gente del norte del Valle del Cauca que tiene el temor de que ustedes revelen detalles sobre el negocio y que además los hagan ver como un grupo sanguinario y dispuesto a hacer terrorismo. El segundo grupo lo integran personas como Orlando Sánchez, Cejo, Genaro, entre otros. Según las fuentes estas personas comenzaron a controlar el negocio a nombre de ustedes. El tercer grupo lo conforma el cartel de México en cabeza de Amado Carrillo. Según las fuentes por los cargamentos que cayeron en los famosos aviones 727, ustedes tienen una deuda cercana a los 100 millones de dólares con la gente de México. El cuarto grupo estaría conformado por la nueva generación de gente desconocida, pero muy metida en el negocio. El quinto serían herederos de Pablo Escobar en Medellín ¿Cuál es su opinión de este análisis de las autoridades?M.R.O.: No hay nada más falso que estas afirmaciones. Por lógica, detenido yo, se desarticuló toda la organización, pero además hay que tener en cuenta que confesé mis delitos y desde ese instante me sometí a la Justicia. En cuanto a los grupos de narcotraficantes, es a la autoridad a quien le compete identificarlos. En cuanto a la parte de la pregunta sobre los cinco grupos que están en disputa, no tengo por qué saberlo. Yo abandoné el narcotráfico y desde ese momento, mis relaciones con cualquier narcotraficante.SEMANA: La divulgación de su conversación con Herrera deja en claro que la estructura del negocio que ustedes montaron está en crisis. Eso fue evidente en el momento del atentado de mayo pasado. ¿Cómo ha evolucionado esto desde entonces? M.R.O.: La estructura del negocio no está en crisis, está terminada. Ni mi hermano ni yo queremos volver a saber nada de delinquir.SEMANA: El término de 'chupasangre', de acuerdo con las fuentes, es una manera de denominar al grupo de abogados que lo defiende a usted y a su hermano. Pero usted se refiere en concreto a un 'chupasangre'. ¿Quién es y qué papel jugó en ese episodio? M.R.O.: En este medio, por aquello de los altos honorarios, le decimos 'chupasangre' a los abogados. No me pida que puntualice su nombre por respeto hacia él, pero le garantizo que su intervención ha sido únicamente en el campo jurídico.SEMANA: ¿Hay algo más que no se sepa sobre el episodio del 'hombre del overol', algo que decir o agregar y que permita hacer mayor claridad?M.R.O.: Le agradezco la oportunidad que me brinda la revista para dar una explicación clara y veraz sobre un hecho, pero me causa curiosidad que es el primer medio que nos oye antes de juzgar. Siempre se especula sobre cualquier hecho que tenga algo que ver con los Rodríguez Orejuela y desgraciadamente la estigmatización nos ha llevado a que sean transferibles nuestras responsabilidades penales a nuestra familia.


POR SI ACASO
REVISTA SEMANA

Fecha: 01/04/1999 -866

En la muerte del narcotraficante Orlando Henao en el pabellón de alta seguridad de La Modelo a manos de José Manuel Herrera, el hermano paralítico de Pacho Herrera, hay detalles insólitos. Resulta que cinco horas después del homicidio, cuando un fiscal daba por terminadas las diligencias de levantamiento del cadáver, José Manuel se acercó al investigador y le confesó haber sido el autor del asesinato. Inmediatamente sacó de su ropa interior una pistola 9 mm que no había sido disparada y le explicó que pensaba usarla en caso de que la calibre 38, que efectivamente utilizó, hubiera fallado. Las armas ingresaron al penal ocultas dentro de la caja del motor de su silla de ruedas eléctrica, la cual había sido reparada recientemente. Como consecuencia se le prohibió usar la silla de ruedas en la cárcel.



CARCELES Y CAPOS
Evitar que los presos calificados como importantes se maten entre sí es una tarea titánica.Tres muertos en una semana desencadenaron el relevo en el Inpec.
Fecha: 01/04/1999 -866
El pasado 14 de noviembre, pocas horas después de que José Manuel Herrera diera muerte a tiros a Orlando Henao en el pabellón de alta seguridad de la cárcel La Modelo, la entonces directora del Instituto Carcelario y Penitenciario, (Inpec), Carmen Lucía Tristancho, lanzó una frase llena de contenido pero que pasó inadvertida ante la opinión pública. Según la funcionaria, para evitar que los presos más importantes del país se siguieran matando iba a ser necesario preguntarles en qué sitio de reclusión querían estar. La sentencia no podía ser más acertada. Para nadie es un secreto que ni siquiera los pabellones de alta seguridad ofrecen las garantías necesarias para que los capos o delincuentes más renombrados del país puedan purgar sus penas sin ser asesinados.Casos como la bomba que casi mata a Leonidas Vargas en La Picota, la carta bomba que dejó ciego al hermano de Pablo Escobar en Itagüí, el asesinato del cuarto hombre del cartel de Cali, Helmer Herrera, en Palmira, la extraña muerte del único testigo del asesinato del vicepresidente de la CUT en La Modelo y la muerte del jefe del cartel del Valle, también en La Modelo, todos ocurridos en pabellones de alta seguridad, muestran claramente que la situación es muy grave y que ese tipo de muertes pueden ocurrir en cualquier momento. Aun cuando la frase de la directora del Inpec pareciera simplista, lo cierto es que en un sistema penitenciario tan débil como el colombiano no es tan descabellado pensar que un preso sea ubicado en una cárcel dependiendo de sus amigos o de sus enemigos. Desde la muerte de Henao hasta hoy se ha producido el traslado de cinco reclusos bajo estos parámetros y este fin de semana se iban a producir varios más.Basta mirar la actual localización de los principales miembros de los carteles de Cali, Medellín, norte del Valle y la Costa, así como la ubicación de jefes guerrilleros y de ciertos delincuentes comunes (ver ilustraciones) para darse cuenta de que los centros de reclusión son verdaderas bombas de tiempo. Para nadie es desconocido que muchos de esos presos importantes contratan a otros internos como guardaespaldas. Los cuatro pabellones de alta seguridad que existen en el país _La Picota, La Modelo, Itagüí y Palmira_ albergan tras sus paredes a los hombres que, de una u otra manera, incidieron en la violencia que ha afectado a Colombia desde los años 80. Hoy, por ejemplo, los hermanos Rodríguez Orejuela conviven separados por una pared con algunos de sus archienemigos del cartel de Medellín en el pasado. Aun cuando en la cárcel se han producido alianzas duraderas no ocurrió así en la reciente disputa, aunque estaban lejos el uno del otro, entre Helmer Herrera, del cartel de Cali, y Orlando Henao, del cartel del norte del Valle. Al final los dos resultaron muertos.Para los investigadores no hay duda de que el cuerpo de guardianes tendría gran parte de responsabilidad en lo ocurrido, pues nadie se explica cómo, por ejemplo, José Manuel Herrera tuviera a su alcance dos pistolas para matar a Henao. Entrar ese tipo de armas a una cárcel, y en especial a un pabellón de alta seguridad, no es posible sin la colaboración de quienes se encargan de evitar, justamente, su ingreso.La muerte de Herrera, Henao y el testigo de un asesinato fueron determinantes para la salida de la directora del Inpec a escasos tres meses de su posesión. Además de enfrentarse a un sindicato fuerte, a serios problemas financieros y a la falta de política carcelaria, la funcionaria se encontró con presos muy poderosos que manejan los sitios donde están recluidos a su antojo. Sin embargo, a pesar de las adversidades que obligaron a Carmen Lucía Tristancho a presentar su renuncia ante el Ministerio de Justicia, la cabeza de esta cartera, Parmenio Cuéllar, dijo en rueda de prensa que el único problema que tuvo la directora de la institución, en su momento, había sido el manejo del tema de la seguridad en los penales que estaban a su cargo. Ese es el panorama que encuentra quien asuma la dirección de uno de los organismos más caóticos y desprestigiados del país, el Instituto Nacional Penitenciario. Siete directores del Inpec a lo largo de 30 meses hablan por sí solos de lo que significa estar montado en tan difícil potro.
El fin del clan Henao

Con la captura y extradición a Estados Unidos de Arcángel Henao Montoya se extingue el emporio de una de las familias más poderosas del Cartel del Norte del Valle.


REVISTA SEMANA
Fecha: 01/19/2004 -1133

Dentro del mundo de la mafia, los Henao Montoya eran considerados la familia dura del negocio del tráfico de droga en el norte del Valle. 'El Padrino' era José Orlando, el mayor de siete hermanos, un ex agente de la policía señalado por los fiscales como el temible 'Hombre del overol'. Después de Pablo Escobar era la persona a la que más le temían Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela. José Orlando fue muerto de siete balazos, dos meses después de entregarse a las autoridades, por José Manuel Herrera, el hermano parapléjico de Helmer 'Pacho' Herrera, el cuarto hombre del cartel. Fue en la cárcel La Modelo, el 13 de noviembre de 1998. Su fortuna se calculaba en 12.000 millones de pesos.

Los Henao Montoya constituyeron una organización criminal que giró en torno a un núcleo familiar casi imposible de penetrar. La única mujer que se conoce es Lorena, que estuvo casada con Iván Urdinola Grajales. Sus hermanos aprendieron del negocio al lado de su cuñado, considerado "el rey de la heroína" o el "capo de capos" del norte del Valle. Urdinola Grajales fue capturado en su finca La Porcelana el 26 de abril de 1992, cerca del municipio de Zarzal, en el Valle. Murió de un infarto en su celda de la cárcel de máxima seguridad de Itagüí el 24 de febrero de 2002. Lorena pasó a manejar toda su fortuna, pero ha logrado que la justicia precluya dos investigaciones en su contra por enriquecimiento ilícito y testaferrato.

Con la muerte de los dos capos, el negocio pasó a ser controlado por Arcángel de Jesús Henao Montoya, capturado el pasado 10 de enero en Panamá y extraditado cuatro días después a Estados Unidos, en donde será juzgado por narcotráfico y lavado de activos ante una corte federal de Nueva York. Otro de sus hermanos, Fernando Henao Montoya, está preso en una cárcel de esa misma ciudad, después de confesar ante un gran jurado su participación en el tráfico de cocaína a Estados Unidos.

Las autoridades sostienen que otros tres miembros del clan Henao Montoya se mueven en el mundo de las drogas pero con un perfil muy bajo. Oscar Iván, que fue hombre de confianza de su cuñado Iván Urdinola, fue detenido el 26 de marzo de 1997 en Jamundí con un arma sin salvoconducto y horas después fue dejado en libertad. Otoniel, alias 'Don Otto', fue investigado por narcotráfico y Ancízar fue detenido por la policía el 24 de abril de 1996, pero no tenía orden de captura.

'El Mocho'

Aunque Arcángel Henao Montoya se había convertido en el jefe del clan y continuaba con sus negocios activos en Colombia, huyó a Panamá para proteger a su familia. 'El Mocho', llamado así por una deformación en un brazo, fue detectado por las autoridades panameñas hace dos meses, cuando ingresó a ese país, pero sólo hasta el 24 de diciembre la Interpol lo identificó plenamente.

Henao Montoya se escondía en la finca La Porcelana, en Tortí, en el Darién, en la frontera con Colombia. Cuando fue capturado por la policía de Panamá y la DEA, se encontraba con 12 menores de edad y 18 adultos, entre ellos su hermana Lorena.

Mientras que en Panamá los investigadores revisan sectores exclusivos de la ciudad con el fin de inspeccionar las propiedades de este capo, el fiscal Patricio Candanedo confirmó que "la búsqueda se extendió a las cuentas bancarias que abrió el capo colombiano".

La captura de Arcángel Henao no sólo marcó el final del poderío del clan familiar, sino que es un episodio más de la guerra que se ha desatado entre miembros del Cartel del Norte del Valle. "Dentro de la guerra, los diferentes grupos han optado por delatar a sus enemigos para sacarlos del camino. Ese tipo de estrategia fue la que permitió localizar a Arcángel Henao en Panamá", afirmó un oficial de inteligencia de la Policía.

La guerra de los capos

La guerra entre las mafias no es nada nuevo y las delaciones y vendettas entre narcotraficantes han existido en los últimos 30 años. Y las nuevas generaciones del narcotráfico no aprendieron de los errores cometidos por los grandes jefes de los carteles de la droga. Hoy organizaciones de asesinos a sueldo cometen matanzas colectivas y tienen atemorizada a Cali y a ciudades del Valle como Zarzal, Cartago, El Dovio, Jamundí, Tuluá, Roldanillo, La Victoria, La Unión y Versalles. Algunos de estos grupos son manejados por unos pocos miembros de una misma familia. Otros dos grupos que están ejecutando las venganzas se hacen llamar 'Los Machos' o 'Los Yiyos' y han llegado a traspasar su violencia al Eje Cafetero y a la Costa Atlántica.

Las autoridades aseguran que el grupo 'Los Machos' está al servicio de Diego Montoya Sánchez, conocido como 'Don Diego' y quien es el narcotraficante más buscado por la Policía y la DEA. El otro grupo, 'Los Yiyos', dice la Policía, son cinco hombres que trabajaban para Carlos Felipe Toro Sánchez, primo de 'Don Diego' y capturado el pasado 29 de diciembre junto con Juan Montoya Sánchez, hermano del capo. Estas organizaciones delictivas se han encargado de divulgar que son matones a sueldo y que su misión es acabar con Wilber Varela, un hombre que nació y creció con los hermanos Orlando y Arcángel Henao. Varela, conocido como 'Jabón' o 'Varelita', niega que esté metido en el negocio del narcotráfico, pero jamás ha desmentido que esté en guerra con 'Don Diego'.

Para las autoridades es claro que en este momento sólo existen dos hombres considerados grandes capos: Montoya Sánchez y Hernando Gómez Bustamante, conocido como 'Rasguño'. "El desorden en los carteles los ha llevado a iniciar una lucha salvaje por controlar y dominar el negocio, allí es donde entran en juego las famosas venganzas", le dijo a SEMANA el coronel Jairo Salcedo, comandante de la Policía del Valle. Según el oficial, la situación de violencia y la forma cruel y despiadada como se cometen los homicidios tienen marca propia: el mundo de la mafia, y su mensaje es muy claro: "Conmigo no se meta, el que esté en el negocio va a morir terriblemente, no me importa donde lo encuentre lo voy a matar, tampoco me importa a quien me tenga que llevar por delante".

Toda esta realidad lleva al coronel Oscar Naranjo, director de la Dijin y posiblemente el hombre que más conoce y ha combatido a los narcotraficantes en los últimos 10 años, a afirmar que "la era de los carteles está terminando en Colombia".